EsHowto >> Relaciones Familiares >> Carros

Cómo son los neumáticos ecológicos

Los neumáticos ecológicos están fabricados de un material que no es derivado del petróleo, con lo que ya aportan su granito de arena al medioambiente. Pero, además, durante su funcionamiento presentan una menor resistencia el momento de rodar que las llantas convencionales, con lo que tienen una vida útil más larga y ahorran combustible.

Para que sepas con todo detalle las características y los beneficios que te puede aportar este tipo de ruedas, en unComo.com te explicamos cómo son los neumáticos ecológicos.

Características

Los neumáticos ecológicos se distinguen de los convencionales en que están fabricados con materiales naturales. Algunos fabricantes ya los ofrecen y otros aún están experimentando para lanzarlos al mercado en breve, dada la demanda que están teniendo.

Así, en vez de usar el isopreno, un derivado del petróleo, como base de fabricación, los neumáticos ecológicos emplean sustancias naturales. Una de estos materiales ecológicos es el biolsopreno. Se trata de un microorganismo que está modificado genéticamente.

También se trabaja con algas con el objetivo de que puedan sustituir a la sílice amorfa, un componente de refuerzo de las ruedas tradicionales.

Este tipo de goma y el propio diseño de la huella de los neumáticos ecológicos hacen que su resistencia a la rodadura sea más baja que otra clase de ruedas, con lo que se desgastan menos y su vida útil es mucho más larga, de unos 45.000 kilómetros, aproximadamente, frente a los 30.000 o 40.000 de una rueda convencional.

Con esto, se compensa el hecho de que los neumáticos ecológicos sean más caros, oscilando entre los 70 y los 125 euros.

Beneficios

Como podemos imaginar por sus características, los neumáticos ecológicos tienen como beneficio básico el hecho de que son menos perjudiciales para el medioambiente. El primer motivo lo encontramos en sus componentes que son naturales y no derivan del petróleo.

Además, el hecho de que su resistencia a la rodadura sea más baja que la de las ruedas tradicionales repercute en que emitamos menos dióxido de carbono a la atmósfera cuando nos desplacemos con nuestro vehículo.

Esta característica contribuye también a generar un ahorro del combustible que necesitamos de una media de seis euros por cada 1.000 kilómetros.