A partir de los 6 meses, según las recomendaciones pediátricas actuales, los bebés pueden comenzar a explorar nuevos sabores y texturas más allá de la leche materna o fórmula. Algunos rechazan inicialmente las frutas, pero con paciencia y técnica adecuada, puedes ayudar a tu bebé a disfrutarlas. En esta guía experta de unComo.com, te ofrecemos consejos prácticos y seguros para introducir frutas en la alimentación de tu bebé, fomentando hábitos saludables desde temprana edad.
Pasos a seguir:
1. Comienza con purés de frutas suaves y populares que suelen gustar a la mayoría de los bebés, como el plátano (cremoso y dulce), la manzana o la pera cocida. Ofrécelos durante 1-2 semanas para familiarizarlo, antes de probar cítricos.
2. Introduce gradualmente la naranja, fresas, mandarina. A partir de los 7 meses, incorpora uvas (sin piel y en trozos pequeños para evitar atragantamientos), melón, sandía, ciruela o kiwi. Varía texturas y sabores para estimular su paladar.
3. Inicia con purés lisos, pero tras unas semanas, ofrece trozos blandos y pequeños para que los manipule con sus manos. Esta experiencia sensorial (como manzana rallada o gajos de naranja húmedos) es divertida y promueve la independencia.
4. Experimenta con preparaciones variadas como compotas caseras o, en moderación, zumos naturales diluidos (evita jugos procesados). La variedad enriquece su nutrición y desarrollo.
5. Prueba diferentes frutas insistiendo con gentileza; es normal que algunas no gusten al principio. Cada fruta aporta nutrientes únicos (vitaminas, fibra), por lo que persiste para una dieta equilibrada.
6. Hazlo divertido y positivo: deja que toque las frutas, dibuje con ellas, vea animaciones o canciones sobre ellas. Asocia las frutas con momentos alegres para que las acepte con entusiasmo.