Cuando vivía en un departamento a principios de los años veinte, acumulé una bonita colección de plantas en macetas. Me mudaba con frecuencia y siempre había bajas: macetas rotas que dejaban plantas con raíces expuestas. Si hubiera sabido entonces lo sencillo y económico que es fabricar maceteros de hormigón, lo habría hecho sin dudar. Hoy lo sé, y aunque puedo comprar repuestos, es mucho más gratificante crearlos personalizados en formas y colores a tu gusto.

Materiales necesarios
1 bolsa pequeña (unos 8 kg) de cemento blanco (para unas 5 jardineras), agua, gafas de seguridad y máscara, palo o cuchara para mezclar, colores para hormigón, recipientes viejos para mezclar, moldes de plástico variados, recipientes pequeños para el hueco central, pintura acrílica, piedrecitas, tijeras, sustrato para macetas, paleta pequeña y plantas.
Paso 1

Usa gafas de seguridad y máscara: ¡el polvo de hormigón es tóxico! Mezcla el hormigón según las instrucciones del paquete. Para un acabado fino, omite la arena. Vierte en recipientes separados.
Paso 2

Añade pintura al hormigón mezclado. Nota: al secarse, el color aclarará, así que elige tonos oscuros.
Paso 3

Elige moldes y vierte hormigón de color base.
Paso 4

Añade capas de colores distintos o usa uno solo. Casi lleno, remueve con palo para efecto marmoleado.
Paso 5

Coloca un recipiente pequeño en el centro para formar el hueco de la planta.
Paso 6

Añade piedrecitas en el recipiente central para estabilizarlo, sin exceso para evitar base delgada. Deja endurecer 24 horas o más.
Paso 7

Seco, retira moldes exterior e interior con cuidado; usa tijeras si es necesario.
Paso 8

Llena con sustrato y planta tu jardinera de hormigón.

Extracto editado de Sunshine Spaces de Beci Orpin, publicado por Hardie Grant Books (RRP $39.99). Disponible en librerías nacionales.
Escrito por los editores de Homes to Love. Más info en Homes to Love.