En la era digital, el sexting representa uno de los mayores riesgos para niños y jóvenes en internet. Este fenómeno implica el envío voluntario de contenido sexual explícito, lo que expone a los menores física y emocionalmente. Según Bárbara Martínez, psicóloga colaboradora de la Fundación Queveo, lo primordial al detectarlo es explicar claramente los peligros, ya que muchos subestiman las consecuencias, confían ciegamente en los receptores y sucumben a la presión grupal.
Amenazas a la Privacidad
Una vez enviadas, las imágenes o videos pierden el control del autor y pueden difundirse sin permiso. Esto genera humillación pública, ansiedad, depresión, exclusión social y chantaje.
Ciberbullying
La difusión no consentida de contenido sexual somete al menor a acoso masivo, provocando graves efectos emocionales como ansiedad, depresión y aislamiento social.
Sextorsión
Las imágenes pueden usarse para extorsionar a la víctima, amenazando con su publicación a cambio de favores, dinero u otros contenidos, afectando a menores y adultos.
Grooming
El grooming consiste en las tácticas de un adulto para ganarse la confianza de un menor online y obtener material sexual. Si un depredador usa imágenes para exigir más, amenazando con difundirlas, se configura este delito grave.