El Cementerio del Desierto de Atacama, conocido como sitio arqueológico Chinchorro, se ubica en el norte de Chile, en el desierto más árido del planeta. Al oeste, el Océano Pacífico baña las costas cercanas a Arica.
Descubrimiento del Cementerio Chinchorro
A inicios del siglo XX, el arqueólogo alemán Max Uhle descubrió este cementerio en el desierto de Atacama, que alberga una impresionante colección de momias. Estas datan de entre el 5050 y el 500 a.C. Lo extraordinario es que todos los cuerpos fueron intencionalmente momificados, independientemente de su estatus social, a diferencia de los antiguos egipcios, quienes reservaban esta práctica para la élite. Los Chinchorro momificaban a adultos, niños, infantes e incluso fetos. La cremación no formaba parte de su cultura.
¿Quiénes eran los Chinchorro?
"Chinchorro" significa "barco pequeño" en quechua. Este pueblo preincaico eran pescadores, cazadores y recolectores que habitaron el norte de Chile y sur de Perú, cerca de desembocaduras fluviales ricas en recursos. Expertos como el Dr. Bernardo Arriaza destacan que su práctica de momificar a todos reflejaba una profunda convicción religiosa y una conexión única entre vivos y muertos, impulsada por un fuerte sentido de afecto y duelo comunitario.
Técnicas de Momificación
Las momias Chinchorro del Cementerio del Desierto de Atacama son las más antiguas conocidas, datadas entre el 5050 y el 4000 a.C., superando a las egipcias más antiguas (circa 3000 a.C.).
Los cuerpos se secaban al aire en cañas durante 40-60 días. Emplearon dos métodos principales:
- Técnica de la momia negra: Desmembraban el cadáver, removiendo piel, carne y órganos. El cráneo se abría para extraer el cerebro, se rellenaba y cosía. Tras reensamblar, cubrían el cuerpo con pasta de cenizas para modelar rasgos y sellar aberturas. Colocaban la piel original (o de león marino), una peluca negra y pintaban con manganeso para un tono oscuro característico.
- Técnica de la momia roja: Incisiones en hombros y torso permitían extraer órganos para secado. Removían el cerebro, rellenaban con materia vegetal y reforzaban con palos. Cosían heridas, añadían peluca de cabello humano sujeta por un gorro de arcilla y pintaban con ocre rojo, salvo la peluca y a veces la cara.
Entierros
Estas momias sudamericanas se depositaban en pozos o tumbas excavadas, reforzadas con rocas. Algunas alcanzaban 1,5-1,8 metros de profundidad; otras eran superficiales.
Dónde Verlas
Admira momias Chinchorro en el Museo Arqueológico San Miguel de Azapa, de la Universidad de Tarapacá en Arica, Chile. Abierto al público.