Bañar a tu bebé es una experiencia maravillosa y uno de los momentos más especiales del día para conectar con él. Aunque no es complicado, requiere ciertos cuidados para hacerlo de forma segura y efectiva. En esta guía, te ofrecemos consejos profesionales para higienizar cada parte del cuerpo de tu bebé, basados en recomendaciones pediátricas, para que evites errores comunes y garantices su bienestar.
Higienizar la cabeza
En recién nacidos, puedes lavar la cabeza con el mismo jabón suave para el cuerpo, evitando que entre en los ojos. A partir de unas semanas, usa un champú infantil de pH neutro una vez por semana, para minimizar irritaciones oculares. Masajea suavemente con las yemas de los dedos, como una caricia, para limpiar sin dañar el cuero cabelludo delicado.
Higienizar la cara
Limpia la cara solo con agua tibia de la bañera, sin jabón. Usa algodón o gasa humedecida, pasándola suavemente por frente, mejillas y cuello para eliminar el sudor. Para los ojos, emplea un algodón nuevo por ojo, humedecido en agua de la bañera o suero fisiológico, limpiando del lagrimal hacia el exterior para evitar infecciones. La nariz y orejas se limpian naturalmente, pero si hay congestión nasal, usa un aspirador nasal. Para las partes externas, aplica algodón con agua tibia de la bañera o suero fisiológico.
Higienizar el cuerpo
Humedecer la esponja, aplica jabón suave y pásala desde el cuello hacia abajo: pecho, brazos, abdomen y piernas. Presta especial atención a los pliegues cutáneos para prevenir irritaciones. Luego, gira al bebé con cuidado, sin sumergirlo, y lava la espalda.
Higienizar los genitales
En niñas, limpia solo la zona externa de adelante hacia atrás con algodón o gasa humedecida en agua hervida enfriada o suero fisiológico; nunca introduzcas nada en la vulva. En niños, no retraigas el prepucio para evitar lesiones, ya que se limpia de forma natural. Siempre usa productos suaves y agua limpia.