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¿Es bueno que los bebés duerman con los padres?

Desde que nacen los bebés están en un aprendizaje continuo. Aprenden a hablar, a andar, a comer o a vestirse solitos y también deben aprender a dormir, a descansar y a hacerlo solos. Pero hasta que todos estos hábitos se establecen y esta autonomía llega, muchos papas optan por practicar el colecho, es decir, llevan a los pequeños a su cama. Generalmente, cuando esto sucede es porque el pequeño es un niño que no duerme bien, que le cuesta conciliar el sueño en su pequeña camita y reeducarlo supone un gran trabajo, sobre todo por la noche, ya que los mayores también necesitan descansar para enfrentar el día. Aparentemente es una solución sencilla y muy práctica, pero, ¿es bueno que los bebés duerman con los padres? En este artículo de unComo.com encontrarás la respuesta. Si bien el colecho afianzará los lazos maternales y paternales con el bebé, se deberán establecer normas que a la larga no lo conviertan en un auténtico problema. ¡Toma nota!

¿Qué es el colecho infantil?

Cuando hablamos de bebés y educación, cualquier tema puede ser controvertido. Este es el caso del colecho infantil, un método de crianza que no está aceptado o no es venerado por todo el mundo. Dentro de los tópicos, el colecho infantil no deja de ser un hábito más que consiste en que los bebés compartan cama con los padres. Como existen diversos puntos de vista, es necesario analizar los ventajas y desventajas que tiene esta práctica para que tú mismo puedas contestar a la pregunta: ¿es bueno que los bebés duerman con los padres?

Ventajas del colecho

  • Para muchos, el colecho es una experiencia integradora para niños y papás. En muchas culturas es una práctica habitual, ya que se considera que al establecer lazos maternales y paternales, el bebé se tranquiliza más rápido y es capaz de dormir en calma.
  • El colecho suele ser una práctica habitual sobre todo en el periodo de lactancia, porque es mucho más cómodo para las mamás que amamantan a sus pequeños el no tener que levantarse cada hora para alimentar a su pequeño.
  • El colecho permite prestar más atención al bebé, aunque sea inconscientemente, lo cual permite atender a sus necesidades rápidamente siempre que sea necesario. En casos extremos, podría a llegarse a evitar la muerte súbita del bebé.
  • Otro hecho positivo es el vínculo afectivo que se crea entre padres e hijos. El colecho lo refuerza y acentúa la relación familiar.

Desventajas del colecho

  • Se reduce la intimidad de la pareja, lo cual puede causar problemas en la relación.
  • Los padres pueden sufrir trastornos del sueño y la conciliación del sueño se vuelve mucho más complicada, ya que inconscientemente estás pendiente del bebé en todo momento para evitar aplastamiento o asfixia.
  • A medida que el bebé va creciendo, sus movimientos inconscientes y bruscos, como las patadas, pueden perjudicar el descanso de los adultos, que están compartiendo un espacio de dos con una tercera persona.
  • Puedes convertir esta rutina en un hábito que puede ser difícil de quitar el vicio. A medida que las criaturas se hacen más mayores, les costará mucho más ir a dormir solos, pero los papás estarán más cansados.
  • Cuestión de higiene. Practicar el colecho infantil si alguno de los adultos es fumador, si alguno tiene sobrepeso, no es aconsejable, como tampoco lo es que el bebé duerma con muchas almohadas o peluches o con un acolchado pesado. Toma precauciones si decides llevar a cabo el colecho por el bien del bebé.

El colecho es, al final, una práctica muy personal que debe ser acordada y aceptada por los padres con total naturalidad, siendo conscientes de que con el paso del tiempo, será mucho más difícil reconducir los hábitos del pequeño.

Establecer rutinas

Aunque no podemos hacer una afirmación con toda seguridad, intentaremos responder a la pregunta principal que estamos planteando. ¿Es bueno que los bebés duerman con los padres? Es una opción muy personal, pero no podemos decir que sea malo. Es una cuestión cultural y una elección familiar.

Para muchos padres, no deja de ser una estrategia para recuperar el tiempo que no han podido dedicar a sus hijos y afianzar el vínculo entre ambos. Pero que el pequeño no comparta cama con los progenitores no significa en ningún caso que deba dormir alejado ni separado, es simplemente que aprenda a tener su propio espacio. La mejor opción es que desde bien pequeño duerma en su cuna o moisés, que puede estar en la habitación de los padres para su comodidad, vigilancia y amamantamiento.

¿Esto significa que el bebé nunca pueda dormir con los padres? NO, lo que significa es que se deben establecer rutinas y que debe practicarse el colecho de manera natural, no puede convertirse en una solución a la desesperación, debe realizarse de manera responsable y consensuada.

Es evidente que, en primer lugar, se deberán satisfacer las necesidades del pequeño, pero eso no significa que deba ganaros el terreno, ya que a medida que se haga mayor podrá hacer un cierto chantaje emocional para seguir durmiendo con vosotros. Pensad que cuanto antes se acostumbre a dormir solo, menos problemas habrá a lo largo, pues será un hecho superado. Si queréis practicar el colecho de forma moderada, podéis hacer la siesta juntos o estar tumbados en la cama de buena mañana. Estos momentos son reconfortantes y muy agradables por ambas partes. Estableced rutinas según vuestros criterios de educación. En el siguiente artículo, te damos algunos consejos para hacer que tu bebé duerma en su cuna.

Saber decir sí y no

En conclusión, a la cuestión de si es bueno que un bebé duerma con sus padres, la respuesta es: a veces. La mejor opción es no dejar que el hábito se convierta en una rutina imposible de eliminar. Para los niños es divertido y maravilloso compartir cama con sus padres, toda una aventura que les hace sentirse acompañados, pero que puede convertirse en una dependencia excesiva e indeseada.

Son muchas las criaturas que tienden a sufrir por la noche. El miedo a la oscuridad, a estar solos o a sus monstruos imaginarios los llevan a querer estar siempre en el lecho de los padres. Por eso, es muy importante que desde bien pequeño se acostumbre a dormir solo, para superar y enfrentar sus miedos, siempre con la ayuda de sus progenitores, claro. No es recomendable practicar el colecho infantil más allá de los 5 o 6 años, aunque lo ideal es empezar la separación a los 3 años de edad (para evitar traumas), si es que decidís hacerlo, ya que a esa edad ya será muy difícil que el menor quiera romper con esta rutina.

Hay que tener paciencia, ser firmes y saber ceder de vez en cuando para que poco a poco los pequeños se acostumbren a dormir solos y tener su propio espacio. Si en algún momento puntual tu hijo tiene miedo, claro que puedes llevarlo a tú cama, pero sin que se convierta en una costumbre. Lo importante es que el niño sepa que es algo extraordinario, puntual, pero que deberá volver a su camita.

Lo ideal es que entre los 3 y los 6 meses el bebé ya empiece a dormir solo. Es un paso más en su autonomía y desarrollo y una manera de que la pareja pueda volver a la normalidad después del parto y la adaptación al nuevo miembro de la familia, recuperando su intimidad. Ten en cuenta que al tener un bebé, las etapas nunca terminarán, sino que empezarán nuevas, como el comenzar a caminar, que podrá provocar algunas visitas nocturnas del menor a vuestra cama. Sea como sea, lo que NO debéis conseguir es que el menor sufra ansiedad por tener que separarse de sus padres, porque lo habéis decidido por cansancio, pues esto hará aparecer inseguridad y más miedo en el pequeño. Si se practica el colecho, debe hacerse con conciencia y recuperar la normalidad deberá ser un proceso progresivo.

Te recomendamos que consultes el artículo Cómo ayudar a mi bebé de 3 a 12 meses a dormir.