Las condiciones meteorológicas varían significativamente entre verano e invierno, con diferencias en lluvias, vientos o nieblas. Sin embargo, el factor clave para distinguir los neumáticos adecuados para cada estación es la temperatura. Su respuesta a estas condiciones determina la elección correcta. En este artículo, te explicamos las diferencias entre neumáticos de verano y de invierno para que tomes decisiones informadas sobre cuándo cambiarlos.
Temperatura
La respuesta a la temperatura es el aspecto principal en la fabricación de neumáticos de verano o de invierno. No se trata estrictamente de estaciones, sino de umbrales térmicos: por debajo de 7 °C, es imprescindible usar neumáticos de invierno.
Los neumáticos de verano ofrecen excelente evacuación de agua, por lo que son seguros en lluvias intensas.
Inversión inteligente
Antes de detallar las diferencias, destaca que contar con neumáticos específicos para cada época del año no es un gasto, sino una inversión rentable.
Usar neumáticos adaptados reduce el desgaste, mejora la seguridad y minimiza riesgos de accidentes y sus costos asociados.
Neumáticos de invierno
El caucho de los neumáticos de invierno permanece flexible por debajo de 7 °C, adhiriéndose mejor al asfalto en frío. En verano, las altas temperaturas los endurecerían, reduciendo el agarre.
Además, incorporan dibujos con laminillas y mayor profundidad en la banda de rodadura para evacuar agua rápidamente, previniendo el acquaplaning. Son aproximadamente un 10% más caros que los de verano.
Neumáticos de verano
Los neumáticos de verano mantienen rigidez incluso a altas temperaturas, ofreciendo menor resistencia a la rodadura y desgaste reducido en época estival.
Son más económicos que los de invierno, pero no se recomiendan por debajo de 7 °C, ya que pierden adherencia.