El hidrógeno se posiciona como un combustible alternativo ecológico frente a la gasolina y el diésel. Sin embargo, su alto consumo y precio elevado limitan su adopción masiva. Actualmente, el 96% del hidrógeno se produce a partir de carbón, petróleo o gas natural, lo que genera un elevado consumo energético y emisiones de CO₂. Analizamos el consumo de los coches de hidrógeno con datos precisos de modelos reales.
Consumo de un coche de pila de hidrógeno
Los coches con pila de combustible de hidrógeno consumen alrededor de 29 kWh por cada 100 km, equivalente a 0,9 kg de hidrógeno por 100 km. Por ejemplo, el Mercedes Clase B F-Cell, con una autonomía de 380 km, registra 1 kg de hidrógeno cada 100 km. Modelos como el Hyundai ix35 Fuel Cell consumen aproximadamente la mitad que los vehículos convencionales de gasolina o diésel.
Comparativa con los coches eléctricos
En comparación, un coche eléctrico de batería consume unos 14 kWh por 100 km, por lo que el de hidrógeno gasta el doble y puede requerir hasta tres veces más energía total. Producir 1 kg de hidrógeno exige el doble de energía que este proporciona.
Considerando pérdidas en el eléctrico —transporte (10%), distribución (10%), generación (50%), recarga (20%) y batería (10%)—, el consumo efectivo alcanza 28 kWh por 100 km. Para el vehículo de hidrógeno, las pérdidas en generación, distribución y transporte suman 91 kWh por 100 km, tres veces más que el eléctrico.
Coste del hidrógeno
El precio de este combustible alternativo también es clave: repostar gasolina para 100 km (unos 2,8 kg equivalentes) cuesta alrededor de 5,27 €, mientras que 1 kg de hidrógeno asciende a 12 €. Un eléctrico para 100 km solo 2,38 €, el más económico. En conclusión, el hidrógeno es más caro que gasolina, diésel y electricidad.