En España, las señales de tráfico regulan la circulación en todas las vías públicas según la normativa de la Dirección General de Tráfico (DGT). Se clasifican en cuatro tipos principales: advertencia de peligro, reglamentación, indicación y obras. Conocerlas a fondo es clave para conducir con seguridad y evitar multas o accidentes. En esta guía experta, detallamos cada categoría con ejemplos prácticos.
Señales de advertencia de peligro
Estas señales alertan sobre riesgos potenciales difíciles de detectar a tiempo. Son triangulares con fondo blanco y borde rojo, mostrando un símbolo del peligro en el centro. Incluyen:
- Intersección
- Semáforos
- Paso a nivel sin barreras
- Curvas peligrosas
- Pavimento deslizante
- Paso de animales domésticos
- Viento transversal
- Circulación en los dos sentidos
- Otros peligros
Señales de reglamentación
Indican obligaciones, prohibiciones o restricciones específicas. Predominan en blanco sobre rojo y se dividen en:
- Señales de prioridad: Reglas en intersecciones o pasos estrechos.
- Señales de prohibición de entrada: Impiden el acceso frontal.
- Señales de restricción de paso: Limitan o prohíben desde ese punto.
- Otras prohibiciones o restricciones: Giros, adelantamientos, velocidad, parada o estacionamiento.
- Señales de obligación: Normas obligatorias de circulación.
- Fin de prohibición o restricción: Cancela limitaciones previas.
Señales de indicación
Proporcionan información útil para el conductor, generalmente en blanco sobre azul (aunque hay variantes). Se agrupan en:
- Indicaciones generales: Tipo de vía, velocidad recomendada, sentido o calzadas sin salida.
- Carriles: Tipología, restricciones, etc.
- Servicios: Gasolineras, hospitales u otros en proximidad.
- Orientación: Direcciones, localidades o lugares de interés.
- Paneles complementarios: Distancias al destino.
- Otras señales
Señales de obras
Las señales de obras son provisionales, con fondo amarillo, para alertar sobre trabajos en la calzada y modificar temporalmente la señalización habitual.