¿Tu hijo empieza a resistirse a ir a la escuela? Puede deberse a que no le gusta el entorno, le falta amigos o se aburre en clase. Como padre o madre, es normal preguntarte: ¿por qué le pasa esto? ¿Por qué inventa excusas? Esta situación es común y requiere acción para que vuelva a la escuela con motivación y alegría. Escucha activamente a tu hijo y descubre la causa. En unComo te ofrecemos consejos expertos sobre cómo actuar si tu hijo no quiere ir a la escuela.
¿Qué está pasando?
Independientemente de la edad, si tu hijo rechaza la escuela, algo le perturba. Tu responsabilidad como progenitor es identificar el problema y apoyarle para mejorarlo.
Claramente, algo le genera malestar que le cuesta expresar, llevando a evitar el colegio.
Período de adaptación en los más pequeños
Si tu hijo tiene entre 3 y 5 años, es normal que llore al inicio. Enfrenta lo desconocido, separándose de su zona segura: el hogar. Este periodo de ansiedad puede durar hasta dos semanas.
Apóyale con paciencia, cariño y firmeza. Explícale que estará bien y que le esperarás al salir. Dale tiempo para adaptarse.
Período de adaptación en niños mayores
Si es mayor y cambia de escuela, también puede experimentar adaptación. Pueden llamarte porque se siente mal, real o excusa para huir del nuevo entorno.
Prevéralo trabajando la ansiedad antes del inicio:
- Muéstrale la escuela, preséntale profesores y compañeros días previos.
- Habla con entusiasmo de lo que aprenderá y los nuevos amigos.
- Asegúrale tu apoyo incondicional en todo momento.
Comunicación efectiva
Escucha a tu hijo y pregúntale directamente el motivo. Gana su confianza con empatía; no lo revelará de inmediato, pero insiste con comprensión.
Si le cuesta, consulta a hermanos o profesores para detectar problemas como dificultades con deberes, falta de amigos, acoso, timidez u otros.
Establece normas y consecuencias
Aunque haya desafíos, no permitas que evite la escuela indefinidamente; debe aprender a afrontarlos. Limita ausencias a fiebre o atención médica real.
Si finge malestar y se recupera en casa, no lo confrontes directamente. Trátalo como enfermo: reposo absoluto, sin juegos, TV ni diversión. Visita al médico si alega enfermedad.
Consulta a un especialista si persiste
Si el problema empeora y sospechas fobia escolar u otros trastornos, busca ayuda profesional de inmediato para una solución efectiva.