Es común usar una manguera de jardín para refrescarse en verano, pero el agua en su interior puede estar mucho más caliente que el aire exterior. Una madre en Arizona lo descubrió trágicamente al rociar accidentalmente agua casi hirviendo sobre su hijo de nueve meses, causándole quemaduras graves.
Dominique Woodger llenaba una piscinita infantil cuando ocurrió el incidente hace dos años. "Pensé que lloraba por estar enojado, ya que odia que le rocíen la cara. No imaginé que lo estaba quemando", relató a la cadena KNXV.
Con temperaturas exteriores de 46°C, el agua en la manguera expuesta al sol directo pudo alcanzar los 65°C. Inmediatamente, el bebé desarrolló ampollas y su piel se peló, resultando en quemaduras de segundo grado en el 30% de su cuerpo.
"A esas temperaturas, solo 10-30 segundos de exposición bastan para una quemadura de segundo grado", explica el capitán Larry Subervi del Departamento de Bomberos de Phoenix.
Afortunadamente, el niño se recuperó por completo. Ahora, con la llegada del calor, funcionarios de Las Vegas comparten la impactante imagen como recordatorio: siempre deja correr el agua de la manguera unos minutos para enfriarla antes de usarla en personas o mascotas.
"Tócala primero antes de acercar a tus hijos", aconseja Woodger a otros padres.
Vía PopSugar