Si buscas un lado positivo al riguroso invierno, aquí va uno: las temperaturas extremadamente bajas podrían traducirse en menos insectos durante el verano. Sabemos que el frío reduce su actividad, lo que significa menos plagas molestas en los meses cálidos. ¡Lo mejor de ambos mundos!
Sin embargo, este beneficio depende de factores como las especies locales, la intensidad del frío y la cobertura de nieve. Por ejemplo, en áreas con frío intenso y poca nieve, las garrapatas podrían disminuir, según Susan Paskewitz, presidenta del Departamento de Entomología de la Universidad de Wisconsin-Madison.
Aunque parezca contraintuitivo, más nieve actúa como aislante para las garrapatas que hibernan en el suelo, protegiéndolas del frío letal. Con menos nieve, quedan más expuestas al gelidez.
"Espero que las temperaturas realmente frías y la falta de aislamiento en el sur de Wisconsin impacten la supervivencia de las garrapatas el próximo año. En el norte, con más nieve, es menos probable", explica Paskewitz.
Los mosquitos también podrían verse afectados: mientras algunos en zonas frías como Alaska se adaptan, los de regiones más cálidas sucumben al frío extremo.
Los expertos no garantizan cifras exactas, y muchos insectos han sobrevivido inviernos pasados. Aun así, esta esperanza de alivio ante las plagas puede alegrar el invierno.
Vía Popular Science
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