La mayoría de nosotros recurrimos a nuestros smartphones en momentos de espera, como durante un viaje o en la cola del supermercado. Aunque es un hábito común, la adicción a la tecnología puede impactar negativamente nuestra salud mental. Estudios previos ya vinculaban el uso excesivo de smartphones con la depresión; ahora, una investigación de la Universidad de Arizona indica que la dependencia de estos dispositivos precede a la soledad y los síntomas depresivos.
Contrario a lo que muchos pensaban —que la depresión y la soledad impulsaban la dependencia tecnológica—, los datos de este estudio lo desmienten. Los investigadores encuestaron a más de 300 adultos de 18 a 20 años, quienes calificaron afirmaciones como «Entro en pánico cuando no puedo usar mi smartphone» en una escala de cuatro puntos. Tres meses después, quienes mostraron alta dependencia al inicio reportaron mayor soledad y síntomas depresivos al final.
¿Por qué importa esta causalidad? Pengfei Zhao, estudiante de maestría y coautor del estudio, explica: «Si la depresión y la soledad causaran la dependencia, mejoraríamos la salud mental para reducirla. Pero al hallar que la dependencia precede, podemos intervenir limitándola para potenciar el bienestar».
Este trabajo se distingue por enfocarse en la dependencia, no solo en el uso general. El investigador principal, Matthew Lapierre, aclara: «Los smartphones son útiles para conectarnos. El problema surge con el uso problemático, como ansiedad por no revisar redes sociales. Usar GPS o redes con moderación no genera soledad ni depresión».
La buena noticia: tu smartphone no es el villano. Fomenta hábitos saludables: opta por actividades alternativas ante el aburrimiento o estrés, como charlar con amigos, ejercitarte o meditar. Zhao recomienda: «Ante el estrés, elige enfoques saludables como hablar con un ser querido, hacer ejercicio o meditar». Prueba leer un libro, conversar en persona o practicar respiración consciente para una mejor salud mental.