Los compradores de coches de segunda mano a menudo acuden a los anuncios con inquietud, pero una inspección detallada es esencial para evitar sorpresas. Sigue esta guía experta para evaluar el vehículo con confianza.
Recursos necesarios:
- Kelley Blue Book
- Reportes del consumidor
- Solicitudes de presupuestos de coches usados
Pasos a seguir:
Examina el exterior del coche. Si la pintura parece nueva, pregunta cuándo se repintó. Desconfía de trabajos baratos (como por 100 €), que pueden ocultar problemas graves como óxido estructural.
Revisa parachoques y ruedas en busca de óxido, abolladuras o masilla. Inspecciona el resto del vehículo, especialmente las zonas inferiores: el óxido visible puede indicar corrosión oculta.
Observa laterales, frontal, trasera y debajo del coche. Busca reparaciones mayores: ¿se alinean capó, puertas y guardabarros? ¿Está recto el chasis? Estas señales indican posibles accidentes previos.
Abre las puertas y evalúa el interior: tapicería, desgaste por sol y estado general.
Abre el capó. Verifica la limpieza del motor, óxido en el colector de escape y fugas de aceite en tapa de válvulas o culata.
Comprueba el nivel de aceite en la varilla (motor frío). Frota contra el pulgar: partículas indican desgaste o problemas internos.
Arranca el motor: debe encender al instante.
Realiza una prueba de conducción. Los frenos no deben chirriar y deben detener el coche en distancia corta.
Prueba la transmisión: sin deslizamientos. Con freno de mano, embrague pisado (manual), cambia marchas sin ruidos.
Verifica luces delanteras/traseras, intermitentes, limpiaparabrisas y radio.
Solicita el certificado de ITV o contaminación ambiental vigente, si aplica en tu zona.
Pide el historial de mantenimiento: cambios de aceite regulares, revisiones y recibos de reparaciones adicionales.