El mundo de la sostenibilidad avanza rápidamente, y adoptar pequeños cambios genera grandes beneficios. Desde planificar comidas para reducir el desperdicio hasta cambiar a bombillas LED de bajo consumo, estas acciones marcan la diferencia. Sarah Pickette, colaboradora de House and Garden, comparte cuatro formas simples y probadas para vivir de manera más verde en el hogar.
Instala una batería solar
En Estados Unidos, la energía solar gana terreno. Cada vez más hogares instalan sistemas de baterías que almacenan la energía de los paneles fotovoltaicos, reduciendo así los costos eléctricos.
"Hemos alcanzado el punto de inflexión", afirma Emlyn Keane, directora ejecutiva de Evergen, empresa especializada en sistemas inteligentes de energía residencial. "La principal preocupación era el tiempo de recuperación de la inversión. Hoy, con los precios actuales de la electricidad, nuestro sistema se amortiza en seis años".
Planifica tus comidas con cuidado
El desperdicio de alimentos es un problema global. Según el USDA, representa entre el 30% y el 40% del suministro alimentario. En 2010, esto equivalía a unas 133 mil millones de libras y 161 mil millones de dólares en pérdidas.
En 2015, el USDA y la Agencia de Protección Ambiental de EE.UU. fijaron el objetivo de reducir el desperdicio nacional en un 50% para 2030.
Ilumina tu hogar con LED
Los avances en tecnología LED han minimizado el consumo energético para la iluminación. Si aún usas bombillas tradicionales, es momento de cambiar. Los LED consumen un 85% menos de energía que las halógenas (al generar menos calor) y duran mucho más.
"La vida útil varía por marca, pero un LED puede durar entre 25.000 y 50.000 horas, frente a las 1.000-5.000 de una halógena", explica Denise Hammond, especialista en productos de Beacon Lighting. Además, son un 30% más eficientes que las fluorescentes compactas.
Elige madera sostenible
"La madera es un material renovable excelente", señala Druce Davey, propietaria de Greener, estudio de diseño de cocinas y baños en Brisbane, y embajadora del Forest Stewardship Council. Los árboles capturan carbono que almacenan incluso tras la cosecha, y su procesamiento consume menos energía que otros materiales de construcción.