La Pascua es una época maravillosa del año para disfrutar de un fin de semana largo con amigos y familia: tomando el sol, saboreando conejitos de chocolate y huevos de Pascua en abundancia.
Una comida festiva, como un almuerzo el Viernes Santo o un brunch el Domingo de Pascua, es esencial. ¿Y qué celebración estaría completa sin decoraciones festivas? Aquí te compartimos 8 ideas elegantes de decoración de Pascua para hacer tu evento inolvidable.
Elige una paleta de colores
Opta por una paleta de colores coherente en lugar de un tema específico al poner la mesa. Variaciones tonales de rosa con detalles metálicos crean un paisaje vibrante y primaveral perfecto para recibir la estación.
Flores frescas
Las flores frescas nunca fallan. Las margaritas de Pascua son ideales, pero si no las encuentras, opta por hortensias, flores de franela o margaritas de papel. Colócalas en tu jarrón favorito para dar vida a tu comedor o sala de estar.
Usa piezas especiales
Saca del armario lo que normalmente guardas. Si no usas manteles habitualmente, elige uno de lino. Cambia la cristalería por cristal o emplea hueveras antiguas. Estas piezas especiales harán la ocasión verdaderamente memorable.
Crea un centro de mesa
Aprovecha la belleza de huevos teñidos a mano como centro de mesa. Combínalos con flores frescas y ramas de árboles frutales para un árbol de huevos de Pascua DIY que eleve tu mesa a otro nivel.
Decora las ventanas
La Pascua es ideal para pancartas y guirnaldas que llenen el espacio desde el techo hasta las ventanas. Así, la luz natural hará brillar tus decoraciones durante todo el día.
Agrupa elementos creativamente
Si no tienes muchas decoraciones específicas, reutiliza lo que posees de forma creativa. Una agrupación pensada o viñeta bien diseñada es efectiva, organizada y evita compras innecesarias de un solo uso.
Incorpora iluminación ambiental
Velas, velas de té, farolillos o luces de hadas ambientarán el espacio al instante, creando un entorno mágico con un brillo primaveral irresistible.
Entretén al aire libre
Si el clima lo permite, aprovecha el sol primaveral. Al cenar fuera, minimiza las decoraciones y deja que la naturaleza haga el resto: un mantel bonito y flores frescas bastan.