¿Estás preparando la decoración o redecoración del dormitorio de tu hijo mayor? Es mejor evitar colores primarios brillantes y ropa de cama con estampados de personajes si buscas un espacio que favorezca un sueño reparador.
"La habitación de un niño debe ser un refugio, un lugar donde les encante pasar tiempo, se sientan seguros al dormirse y reconfortados al despertar", explica Carolyn Feder, diseñadora de interiores, fundadora y propietaria de Sensory Interior Design en Dallas. "Los elementos son clave para su salud mental y física, especialmente en un mundo acelerado y sobreestimulante. Un dormitorio saludable recalibra mente, cuerpo y alma".
¿No sabes por dónde empezar? Sigue estos consejos expertos para crear un espacio relajante:
Planifica la iluminación
"La iluminación es el primer elemento que abordamos en cada proyecto", afirma Feder. "Elige bombillas de espectro completo en cualquier formato, evita tubos fluorescentes o espirales". La luz inadecuada (demasiado cálida/amarilla o fría/azulada) genera ansiedad y depresión.
Permite luz solar natural durante el día para elevar el ánimo, pero usa iluminación tenue por la noche. Instala interruptores regulables y accesorios con tres intensidades en techos, lámparas de pie y mesa. Opta por tratamientos de ventana: cortinas filtrantes, visillos, persianas y blackouts totales (nota de seguridad: elige cortinas sin cordones).
Mejora la acústica
Un buen aislamiento en paredes amortigua ruidos externos, pero los materiales interiores también importan, según Feder. "Evita rebotes de sonido con suelos de madera natural y alfombras, no baldosas laminadas. Prefiere persianas de madera, cortinas suaves a las de metal o plástico".
Aplica la psicología del color
Los tonos pastel como rosa pálido, azul bebé o amarillo suave relajan: por eso se usan tradicionalmente. Evita rojos brillantes o colores estimulantes como los de camiones de bomberos.
Mejor: base de neutros suaves (grises, marrones) con pasteles (lavanda, verde apio). Rechaza alto contraste y patrones recargados en paredes, ropa de cama o alfombras para no energizar al niño.
Incorpora la naturaleza
"Elementos naturales tranquilizan el cerebro subliminalmente", dice Feder. "Colores, vistas, sonidos, aromas y texturas naturales inspiran equilibrio".
Usa fotos del exterior como arte mural: "Con niños, prioriza fotografía sobre pinturas. Ayuda a observar detalles, apreciar la naturaleza y simular vistas en habitaciones sin ventanas".
Crea un ambiente acogedor
Los niños adoran acurrucarse: incluye peluches grandes, almohadas corporales o mantas pesadas. Elige ropa de cama, almohadas y alfombras suaves al tacto; pruébalos antes.
Fotos familiares generan seguridad y relajación.
Reduce la estimulación
"Un dormitorio abarrotado daña el sueño, incluso con luces apagadas", advierte Feder. "El desorden causa sobrecarga sensorial y ansiedad".
Guarda juguetes, ropa y objetos en cajas, cestas o armarios cerrados. Impón regla sin pantallas para evitar distracciones y luz azul estimulante.
Organiza los muebles con criterio
"Uso el acrónimo SPEL: dormir, jugar, disfrutar, aprender. Cada habitación debe cubrir estas funciones", explica Feder, priorizando sueño y relajación.
"La colocación de cama, almacenamiento, juguetes y escritorio varía por habitación y edad, pero colores, acabados, luz y aromas marcan la diferencia en su percepción y uso".