EsHowto >> Relaciones Familiares >> Familia

¡Listos, set... y buenos días! La caótica rutina matutina de una madre con cinco hijos

Como madre de cinco hijos y esposa, sé lo que es lidiar con mañanas caóticas. Requiere experiencia real en crianza, y aun así, ¡es un reto diario!

¡Listos, set... y buenos días! La caótica rutina matutina de una madre con cinco hijos

Cada noche me prometo que al día siguiente será diferente: tras 8 horas de sueño, saltaré de la cama como un hada sonriente, prepararé desayunos caseros y todos saldrán felices al colegio, guardería o trabajo. Yo les despediré con una sonrisa radiante.

Pero la realidad es otra. La mañana empieza la noche anterior para no llegar tarde. Los expertos dicen que el buen humor matutino depende de despertarte sonriendo, y yo siempre lo hago, sin importar cuán tarde me acueste –mi tiempo libre comienza cuando los niños duermen.

El problema surge con mi "Grandullón" (Big Boy), a quien intento convencer racionalmente para que se levante. Si no funciona, lo saco de la cama con toda mi fuerza y evito que vuelva a ella. Entrenamiento matutino completado: mi pelo sigue largo, pero mi sonrisa... ha mutado.

Los demás se unen al ritual. Solo uno va caminando. El pequeñín suele estar listo primero, pero si hay prisa, imita a la perfección a Grandullón. ¿Necesito dos? ¡Más bien cinco!

Finalmente vestidos –la ropa preparada la noche anterior queda ignorada mientras revuelven armarios, dejando diversión para mí después–. Llega el desayuno. Si Grandullón no ha vaciado la nevera, genial. Mi esposo se está volviendo un niño grande, pero al menos solo vacía el frigorífico.

Replanifico: adiós granola saludable, hola galletas escondidas para evitar revueltas. Al menos no engordo; en el peor caso, paso hambre.

Tras vencer a los monstruos devoracalcetines, enrollar ruedas de coches de bomberos y doblar dados de colores para la clase de la mayor, alimento a mis hambrientos con galletas. Luego, la batalla por los dientes: sacarlos sin abrir bocas es duro, sobre todo con el peque mientras separo peleas mágicas de Harry Potter entre el cuarto y el mediano. Un vaso roto confirma su "hechizo", pero mi mirada de bruja los delata.

–¡Ayuda, mamá es descendiente de Voldemort! –gritan.

Llega el esposo: "¿No estáis listos? ¡Llegaré tarde!". Él conoce mi lado "escoba voladora" y se lleva a los niños en segundos.

¡Adiós, turno matutino completado!

Si te gusta, únete a mi Facebook: comunidad genial y vida real con cinco hijos.