Los niños desarrollan el lenguaje a su propio ritmo desde el nacimiento, por lo que no es recomendable compararlos con otros de la misma edad. Algunos dicen sus primeras palabras a los 9 meses, mientras que otros esperan hasta los 18 meses sin que esto afecte su desarrollo normal. Como padres, es natural preocuparse. En esta guía experta de unComo.com, te ofrecemos consejos prácticos y basados en evidencia para detectar si tu hijo presenta un trastorno del lenguaje.
Cada niño tiene su propio ritmo
Cada niño sigue su propio ritmo de maduración y desarrollo lingüístico. Aunque desees acelerarlo, respeta su evolución natural. A los 18 meses, la mayoría identifica, señala y nombra objetos, y comprende órdenes simples de hasta tres palabras. A los 21 meses, construyen frases básicas de tres palabras y expresan sus necesidades con claridad.
El aprendizaje del lenguaje se basa en la imitación. Háblale frecuentemente, nombra objetos y personas para enriquecer su vocabulario diariamente.
Diferencia entre retraso y trastorno
Un retraso en el lenguaje no siempre indica un trastorno grave. Muchos niños tardíos se recuperan solos con la maduración. Para estimularlo, proporciona estímulos ricos y experiencias diarias que fomenten la comunicación. Aquellos con menos oportunidades lingüísticas tardan más en desarrollarlo.
¿Cuándo preocuparse?
Algunos signos justifican consultar al pediatra. Evalúa estos hitos clave:
- A los 18 meses, no dice palabras, no señala objetos ni muestra interés por comunicarse.
- A los 18 meses, no entiende órdenes simples de hasta tres palabras.
- A los 2 años, solo repite lo oído y su habla es ininteligible.
- A los 3 años, confunde consonantes, no forma plurales ni usa pronombres.
- A los 4 años, pronuncia mal consonantes, usa sonidos nasales y no conjuga verbos.
Paciencia y acción
La paciencia es fundamental. Si tu hijo tiene menos de 18 meses y aún no habla, es normal. Consulta al pediatra si supera los 18 meses sin palabras o presenta cualquiera de los signos anteriores. Actúa pronto para un desarrollo óptimo.