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¿Cuándo necesita un tutor legal una persona mayor? Guía completa y actualizada

¿Cuándo necesita un tutor legal una persona mayor? Guía completa y actualizada

Los avances en la medicina moderna han extendido la esperanza de vida como nunca antes. Sin embargo, puede llegar un momento en que una persona mayor pierda la capacidad para tomar decisiones médicas, financieras u otras sobre su vida. En tales casos, es esencial designar un tutor legal para actuar en su nombre.

¿Cuándo se necesita un tutor?

Un tutor se requiere cuando la capacidad de la persona para recibir, evaluar información y comunicar decisiones se ve gravemente comprometida, impidiéndole gestionar su salud, bienestar o finanzas. Causas comunes incluyen demencia, Alzheimer o enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), que afectan la comunicación.

La incapacidad mental implica la falta de aptitud para decisiones clave, no meras malas elecciones. Por ejemplo, si una madre gasta en viajes exóticos con una pareja joven, pero comprende las implicaciones, puede hacerlo libremente.

Dos tipos principales de tutores

Se puede nombrar un tutor para la salud y bienestar (tutela de la persona), el patrimonio (tutela del patrimonio) o ambos. En estados como Georgia, son roles separados; en otros, se combinan.

Tutela de la persona

Este tutor decide sobre todos los aspectos de la vida del tutelado, incluyendo atención médica y residencia.

Tutela del patrimonio

En jurisdicciones con roles separados, el tribunal exige probar que los bienes se desperdiciarían sin gestión o que se necesita apoyo financiero. El tutor gestiona finanzas, paga facturas, invierte y reclama beneficios gubernamentales.

Variaciones en la terminología

Los términos varían: en algunos estados, el gestor patrimonial es "curador"; en California, abarca ambos. Los deberes permanecen iguales. Es posible una tutela solo patrimonial si la persona maneja su vida diaria pero no sus finanzas.

Deberes del tutor

El tutor decide sobre salud, bienestar y finanzas, incluyendo:

  • Consentimiento para tratamientos médicos, incluso vitales;
  • Residencia del tutelado;
  • Acciones legales en su nombre;
  • Compra o venta de bienes.

El tutelado debe participar al máximo posible. La residencia ha de ser la menos restrictiva; si puede quedarse en casa con ayuda, esa es la opción prioritaria si lo desea. Además, se exigen informes anuales al tribunal.

Finalización de la tutela

Termina si el tutelado recupera capacidad, mediante solicitud al tribunal. También cesa automáticamente con su fallecimiento.

Busque asesoramiento legal profesional

Obtener tutela para un ser querido es emocionalmente desafiante, sobre todo si se opone. Consulte siempre a un abogado licenciado en su estado para guiarlo en el proceso.