Es habitual que los niños sustituyan el chupete por chuparse el dedo, un reflejo innato presente desde las 13 semanas de gestación. No causa preocupación hasta después de los 2 años, cuando puede deformar el paladar. Te ofrecemos consejos basados en recomendaciones pediátricas para corregirlo de forma efectiva y amorosa.
Pasos a seguir:
Identifica los momentos en que se chupa el dedo: hambre, sueño, TV o aburrimiento. Así asociarás el hábito con el placer o situación específica.
Si ocurre por aburrimiento o inactividad, mantén sus manos ocupadas con juguetes o actividades. Más tareas recreativas acelerarán el olvido de esa asociación.
Evita gritos o violencia, que generan miedo. Explica con calma que los niños mayores no lo hacen y que daña los dientes.
Implementa un juego con recompensas por no chuparse el dedo. Esto lo motivará positivamente.
En niños mayores de 4 años, pregúntale por qué lo hace. Si es por inseguridad o temor, refuerza su autoestima con apoyo emocional.
Con el tiempo, la escolaridad y tu guía, lo limitará a momentos íntimos (como dormir o ver TV), hasta superarlo por completo.
Si notas cambios en el paladar, consulta a un especialista dental o pediatra inmediatamente.