El puré de durazno es una primera fruta ideal para bebés: suave, dulce y nutritiva. Se integra perfectamente con otros purés de frutas, verduras, carnes o aves. Sigue esta guía experta paso a paso para prepararlo de forma segura y casera.
Paso 1: Seleccionar y comprar duraznos
Usa duraznos frescos en verano o congelados el resto del año para calidad óptima y precio accesible. Elige frutos de color naranja intenso con rubor rojizo, sin manchas ni golpes. Un durazno maduro cede ligeramente al presionarlo. Como parte de la "docena sucia" (alimentos con más residuos de pesticidas), opta por orgánicos. Un durazno rinde unas 4 onzas de puré.
Paso 2: Lavar los duraznos
Lávalos en una mezcla de 3 partes de agua y 1 de vinagre blanco para eliminar bacterias. Enjuaga con agua fría corriente y seca bien.
Paso 3: Pelar los duraznos
Hierve agua en una olla mediana e introduce los duraznos por 45 segundos. Retíralos con una espumadera y sumérgelos en hielo. Una vez fríos, pela fácilmente con los dedos o un cuchillo afilado.
Paso 4: Deshuesar y rebanar los duraznos
Corta a lo largo alrededor del hueso, gira y separa las mitades. Extrae el hueso con una cuchara o girando un cuchillo. Rebana en trozos uniformes y córtalos en cuartos.
Paso 5: Hacer el puré o triturar
Procesa en licuadora o procesador hasta obtener una textura suave, agregando agua si es necesario. Para bebés mayores de 10 meses, tritura con un machacador para un puré más grueso.
Paso 6: Servir el puré de durazno
Delicioso solo por su dulzor natural. Mézclalo con otros alimentos para variar texturas y sabores: frutas, verduras, cereales, yogur o proteínas. Prueba con:
- Patatas dulces
- Calabaza
- Puré de manzana
- Pera
- Fresas
- Plátano
- Yogur griego integral
- Avena para bebés
- Pollo
- Pavo
- Carne de res
Paso 7: Almacenar el puré sobrante
Guarda en recipientes sin BPA en el refrigerador hasta 3 días o congela hasta 3 meses. Descongela en el refrigerador durante la noche.