La acumulación de carbono en la válvula de control de ralentí (IAC) puede hacer que se atasque, afectando el ralentí del motor. Esto provoca paradas bruscas en bajas RPM o revoluciones altas al detener el vehículo. Limpiarla es una solución rentable para evitar comprar una nueva, siempre que el modelo sea apto para limpieza y cuente con un accionamiento adecuado.
Necesitarás:Localiza la válvula IAC cerca de la admisión de aire en el bloque del motor.
2Desconecta el enchufe eléctrico en la parte posterior con un destornillador. Evita romper la lengüeta plástica que protege el cable contra vibraciones.
3Retira los tornillos o pernos que fijan la válvula al bloque motor.
4Apunta la válvula hacia abajo, rocía el extremo con limpiador de carburador y frótalo. No permitas que gotee en la caja. Repite hasta eliminar todo el carbono.
5Vuelve a instalar la válvula y conecta el cable eléctrico.
6Enciende el motor y verifica el ralentí. Prueba el coche en curvas, paradas y con aire acondicionado. Si persisten fallos, reemplaza la válvula.