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6 características de una madre tóxica

Las relaciones con los progenitores no siempre son fáciles porque hay padres y madres, cuyo comportamiento con los hijos se puede definir como tóxico porque perjudica el desarrollo, crecimiento y el paso a la vida adulta del niño, además de poder influir también de forma negativa en las emociones, relaciones con los amigos y en la vida sentimental.

En esta ocasión, unCOMO nos vamos a centrar en las madres tóxicas para que sepas cómo reconocerlas y detectar si mantienes este tipo de relación con tu progenitora. Y, ¿cómo se puede saber? Aquí te contamos 6 características de una madre tóxica para que la reconozcas con independencia de que sea controladora, inaccesible, desdeñosa, envidiosa o narcisista, entre otros tipos que existen.

Inseguridad, una característica de las personas tóxicas

Una de las principales características de una madre tóxica es la inseguridad, que es la que origina que vea a los hijos como una tabla de salvación o de supervivencia hacia todo aquello que le hace sentirse insegura o le causa algún temor como la soledad.

De esta manera, para sentirse mejor y segura siempre intenta controlar y mantener a su lado a sus hijos para que no se vayan de su lado. Un control que se tiende a ejercer desde la infancia, pero que se acentúa conforme se va creciendo y se empiezan a tener amigos para salir o se inician las relaciones sentimentales.

Para evitarlo y no tener la ansiedad que esas situaciones le generan, suele recurrir a todo tipo de artimañas y tretas, incluso puede llegar a proyectar sus miedos, temores e inseguridades en los hijos para que conseguir que no hagan lo que desean y se queden siempre a su lado.

¿Eres de los que siente que su madre no le quiere? En este artículo te hablamos sobre ello.

Excesivo control

Otra de las maneras de reconocer a una madre tóxica es por el control excesivo que ejerce sobre sus hijos. Esto, en la práctica, se traduce en que ya desde niños no se tiene ninguna capacidad de decisión sobre lo que se hace o se quiere hacer, siendo siempre la madre la que decide.

Este tipo de conductas, evidentemente, son perjudiciales porque impide que ya desde pequeños se vaya aprendiendo a ser autónomos y a saber que se pueden cometer errores con las decisiones que se toman y que toda decisión conlleva consecuencias.

Si vives con ella, aquí te damos buenos consejos para que aprendas a convivir con una persona tóxica.

Demasiada protección

Otra de las características de una madre tóxica es la desconfianza que siente de los amigos o de cualquier persona del entorno de los hijos. Normalmente, lo que intentan es sobreprotegerlos para lo que impiden que tengan amistades o relaciones con personas que a la madre no le gusten porque cree que pueden dañar a su hijo, interferir en los planes que tiene para ellos o, simplemente, teme que puedan separarlos.

Esto también es contraproducente en los hijos porque les puede producir problemas para relacionarse con los demás e, incluso, aislarles de su círculo y que no tengan amigos. Igualmente se puede producir un efecto contrario: se mantienen amistades en secreto, que acaban en un aislamiento de la familia o en un ocultamiento de la vida que realmente se lleva.

Indiferencia, otra característica de las madres tóxicas

Aunque hay madres tóxicas a las que se les nota mucho el control que ejercen o tratan de ejercer sobre los hijos, también hay mamás que tienen la característica de la indiferencia con la que siguen siendo igualmente tóxicas. Pero no hay que engañarse porque no es así. Y es que, normalmente, camuflan bajo la indiferencia o la máscara de la permisividad o tolerancia no querer gestionar o hacer frente a situaciones conflictivas o que puedan generar un choque entre madre e hijos. Es decir, actúa como si nunca pasase nada. No obstante, en ocasiones, en realidad, la madre siente de verdad indiferencia.

Esto también es negativo en los hijos porque es habitual que se conviertan en personas que no saben defenderse en la vida adulta y que tienen un alto grado de frustración porque están acostumbrados a tener lo que desean y en el momento en el que lo quieren.

Pasividad y agresividad

La madre tóxica es reconocible por el cambio en sus estados de ánimo, que oscilan entre la pasividad o la agresividad. Esto se produce porque busca la estrategia o hace cambios en ella para conseguir lo que quiere de sus hijos e influenciarlos.

También puede producirse otro extremo: la madre permanece pasiva y mantiene su forma de educar porque no comprende que sea rechazada ni tiene en cuenta la experiencia previa y situaciones conflictivas que se hayan podido producir.

Hijos ideales

Una madre tóxica también tratará de que sus hijos sean esa persona ideal que ella no ha llegado a ser. Y esto puede afectar a cualquier faceta de la vida, ya sea a nivel académico o profesional como a nivel personal. Este proceso puede comenzar ya desde pequeños para apuntarlos a actividades como, por ejemplo, jugar al fútbol o a clases de canto o de ballet. Por supuesto, no se tienen en cuenta los gustos y preferencias de los hijos. Además, el proceso continúa con la decisión de los estudios que debe realizar, la profesión que ejercerá e, incluso, se llega a interferir en la elección de la pareja o se impide que se tenga.

Todo esto puede llegar a ser muy asfixiante para los hijos porque además la madre tratará de hacer esa "persona perfecta" en el menor tiempo posible. Un motivo por el que exigen mucho a los niños, llegando incluso a dejarles de hablar o recriminarles que todo lo hacen mal si no logran los objetivos marcados por la madre. Normalmente, esta actitud la justifican como un amor incondicional y una ayuda a los hijos para que consigan todo lo que ella no tuvo o no logró o bien para que no se cometan los mismos errores de la madre en el pasado.

Si después de estos consejos te percatas de que definitivamente es tóxica, aquí te damos algunos consejos para que sepas lidiar con una madre tóxica y llevar la mejor relación posible.