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Cómo ser más exigente

Siempre se ha considerado que ser exigente es un rasgo de la personalidad algo negativo, pero la verdad es que si no se llega a ningún extremo, tener cierto nivel de perfeccionismo o exigencia puede ser positivo. ¿Quieres alcanzar tus metas? ¿Tienes sueños por cumplir pero te dejas vencer por la apatía o el desánimo? Si quieres centrarte y encontrar la vía de alcanzar tus objetivos, sigue leyendo. En este artículo de unComo.com te damos algunos consejos sobre cómo ser más exigente,verás como tu vida va a dar un verdadero vuelco.

Pasos a seguir: 1

Cuando hablamos de la exigencia, estamos ante un rasgo de la personalidad que puede verse desde un punto de vista con connotaciones negativas. Pero lo cierto es que un adecuado y no desmesurado nivel de exigencia puede llevarte muy lejos en todos los niveles. Si consigues potenciar este rasgo, verás como tu trabajo y tu vida personal te lo agradecerán. Una persona exigente lucha por lo que desea y nada le impide conseguir lo que se propone. Si eres persistente en la consecución de tus objetivos, estarás orientando tus exigencias hacia el camino correcto.

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Una persona exigente pero no en exceso, hace todo lo posible porque su trabajo y todas las facetas de su vida sean lo más perfectas posible, pero sin obsesionarse. Intenta que las cosas vayan lo mejor posible y si se tuercen, busca la manera de encaminarlas de nuevo. Lo importante es encontrar cierto equilibrio entre las exigencias y el perfeccionismo.

En ocasiones, no todo saldrá a la perfección, pero perseguirás con ahínco que todo sea lo mejor. Recuerda que la vida es un viaje fascinante y una exigencia desmedida puede hacer que vivas en constante estrés. Intenta ser consciente de esta realidad y busca lo mejor, pero siempre disfrutando del camino que se abre ante ti.

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En el ámbito laboral, lo cierto es que muchos jefes contratarían a un empleado que fuese exigente consigo mismo ya que esta cualidad también te aporta independencia y un criterio adecuado de la profesionalidad. Pero, también te puedes llegar a culpar en muchos momentos cuando cometes un error determinado, un error que podría haber cometido cualquier persona y al que, sin embargo, le das un significado desmedido. Esta actitud es propia de personas muy perfeccionistas y exigentes, quienes suelen medir su propio valor en base a su rendimiento profesional y a su productividad. De este modo, siempre tienen la necesidad de estar demostrando cuánto valen y nunca, jamás, se relajan.

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Ser más exigente contigo mismo es positivo porque de esta forma demuestras que eres una persona madura y con ganas de mejorar. Es un rasgo de la personalidad que merece la pena que fomentes porque estarás diciendo al mundo que eres responsable y que deseas superarte en todo momento.

En todo este proceso de mejorar tus niveles de exigencia, debes tener cuidado en no tensar demasiado la cuerda porque puedes acabar perjudicado. Debes ser realista y también consciente de tus limitaciones. No intentes ser lo que no eres, mira hacia adentro y valora lo que puedes conseguir. Si de verdad sientes que puedes, sigue adelante. La exigencia es una cualidad muy valorada, pero si te pasas puedes acabar por dañar a tu entorno, esperando cosas de los demás que nunca serán posibles.

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La exigencia es una gran cualidad porque denota independencia, profesionalidad y compromiso. Una persona exigente siempre busca la manera de mejorar, aprender y crecer. Demuestra a los demás que eres así y estarás en el camino adecuado para conseguir lo que te propongas. Cuando te exiges más, puede que cometas el error de culparte cuando te equivocas. No te centres en lo que no alcanzas, incluso una equivocación puede ser positiva, aprende de ella y sigue adelante.