Confiamos en nuestra lavadora más que en cualquier otro electrodoméstico. Sin embargo, aunque la usamos diariamente para limpiar nuestra ropa, a menudo descuidamos su propio mantenimiento. Irónicamente, esta negligencia puede provocar la acumulación de moho, lo que genera problemas mayores con el tiempo.
Según una encuesta de Consumer Reports de 2020, el 17% de los dueños de lavadoras de carga frontal reportaron moho o hongos, frente al 3% en modelos de carga superior. Estas últimas son más propensas porque el diseño del tambor retiene humedad entre ciclos, impidiendo su evaporación completa.
Si el moho contamina la ropa, aparecerán manchas blancas o negras, junto con un fuerte olor a tierra, como indican expertos de Mold Busters. Además, el contacto puede causar fiebre, estornudos, tos o fatiga crónica. No solo daña la ropa, sino que representa un riesgo para la salud.
En vez de invertir en una nueva máquina, aplica estos trucos probados para prevenir moho y hongos, independientemente del tipo de lavadora.
Saca la ropa inmediatamente
Es común olvidar retirar la ropa al finalizar el ciclo, pero dejarla horas o toda la noche crea un ambiente húmedo ideal para el moho, impregnando olor a humedad en tela y máquina.
Configura un temporizador en tu teléfono o usa una lavadora inteligente con alertas WiFi para recordarlo. Sacar la ropa promptly asegura frescura total.
Limpia la puerta regularmente
El sello de goma alrededor de la puerta acumula agua y residuos de detergente, fomentando moho. Expertos de PuroClean recomiendan un limpiador casero: mezcla 2 tazas de agua, ½ taza de peróxido de hidrógeno y ¼ taza de jugo de limón en un atomizador.
Rocía la solución en la puerta, frota con un paño y aclara. Hazlo semanalmente para una limpieza profunda con aroma a limón refrescante.
Deja la puerta abierta para que respire
Tras sacar la ropa, deja la puerta entreabierta. Esto permite que las gotas de agua se evaporen, evitando humedad estancada y proliferación bacteriana.