Para cultivar plantas sanas y vigorosas, sabes que es esencial regarlas regularmente, renovar la tierra periódicamente y ubicarlas en un sitio soleado. Sin embargo, la jardinería va más allá de estos básicos: un error frecuente en el riego podría estar frenando su crecimiento sin que lo notes.
Técnicamente, puedes regar plantas de interior o exterior en cualquier momento. No obstante, para maximizar su desarrollo, el horario óptimo es por la mañana temprano, idealmente antes de las 9:00, cuando el ambiente aún es fresco y la humedad no se evapora rápidamente de las hojas.
Regar por la noche deja las plantas húmedas durante horas, favoreciendo el desarrollo de hongos que pueden ser letales. Si no puedes hacerlo por la mañana, opta por la tarde o temprano en la noche, momentos en que las plantas absorben bien el agua sin que se evapore de inmediato.