A diferencia de la perspectiva occidental, en el Tíbet la muerte no se teme, sino que se ve como parte del ciclo eterno de la vida. Los budistas creen en el nacimiento, la muerte y la reencarnación continua.
Muerte y Reencarnación
Los budistas tibetanos se preparan para la muerte desde temprana edad, conscientes de su inevitabilidad, aunque desconocida en su momento exacto. Dado lo efímera que es la vida, enfatizan en vivirla con propósito. Se recomienda visitar cementerios para confrontar la propia mortalidad.
Enfrentar la muerte sin miedo garantiza un buen renacimiento. Los practicantes avanzados mueren sin temor ni arrepentimientos, según las enseñanzas tradicionales.
La Próxima Vida
Únicamente la mente sobrevive y transita a la siguiente existencia; nada material nos acompaña. Las doctrinas tibetanas advierten contra el apego a lo mundano:
- Riqueza
- Posición social
- Posesiones materiales
Ni familiares ni amigos pueden impedir la muerte ni acompañarnos. El cuerpo, mero recipiente, se abandona.
Tras la muerte, la conciencia no reencarna de inmediato, sino que ingresa al bardo, estado transitorio de hasta 49 días.
Rituales Funerarios Tibetanos
El cuerpo se entrega a monjes que recitan plegarias del Libro Tibetano de los Muertos. Se ofrecen alimentos y bebidas como tributos.
Libro Tibetano de los Muertos
Conocido como Bardo Thodol, describe tres bardos por los que transita la conciencia:
- Momento de la muerte (chikhai bardo)
- Visión de realidades y figuras budistas (chonyid bardo)
- Renacimiento (sidpa bardo)
Estos estados evocan experiencias cercanas a la muerte, con visiones religiosas adaptadas a la fe del difunto.
Disposición del Cuerpo
La astrología determina el momento y método. Escasos terrenos limitan los entierros; predominan cremación y exposición celestial (entierro a cielo abierto).
En cremaciones, una procesión con mantras acompaña al difunto. Para entierros celestes, el cuerpo se desnuda, fija a una estaca y se ofrece a aves carroñeras, acto de generosidad suprema. Prohibida en los 60 por autoridades chinas, se restableció en los 80 y reserva a tibetanos nativos.