La paternidad conlleva muchas dudas, especialmente en las etapas de desarrollo infantil. Una de las más frecuentes es cómo retirar el chupete o chupón a los peques. ¿Qué método usar? ¿Cuál es el momento ideal? ¿Qué hacer si llora sin parar? En esta guía, basada en recomendaciones pediátricas, resolvemos estas dudas para que logres quitarle el chupete a tu bebé de forma gradual y sin conflictos innecesarios.
Pasos a seguir:
El chupete satisface la necesidad innata de succión en recién nacidos. Algunos bebés lo rechazan, mientras que para otros es clave para relajarse y calmar la ansiedad.
Alrededor de los 12-18 meses, esta necesidad disminuye naturalmente, pero el hábito se consolida. Cuanto más lo usen, más lo demandarán, como para dormir o en actividades específicas.
El problema surge cerca de los 3-4 años: uso prolongado puede causar malformaciones dentales y paladares. Retíralo antes para prevenirlo.
El año o año y medio es un momento óptimo. Sé firme, paciente y decidido; el apego varía, pero la constancia es clave.
Reduce su uso progresivamente: limítalo a momentos como el coche o antes de dormir, y ve eliminándolo poco a poco para acostumbrarlo a estar sin él.
Como herramienta de relajación, sustitúyelo por alternativas: cuentos antes de dormir, masajes suaves o música relajante. Ayúdalo a descubrir nuevas formas de calmar su ansiedad.
Manténlo ocupado y evita que lo use por aburrimiento. Durante juegos, pídele que lo quite y prémialo por periodos sin chupete, convirtiéndolo en un juego motivador.
En niños mayores de 3 años, explícales el plan: "Ya eres grande, es hora de dejarlo". Los premios por logros funcionan especialmente bien.
Refuerza logros: elógialos por horas sin chupete y hazles sentir que consiguen algo importante. Prueba el "hada del chupete", como con los dientes de leche; es una estrategia efectiva.
Supera tus miedos a traumatizarlo. Es normal que extrañe el chupete, pero mantén la firmeza ante llantos o crisis; con tiempo, se adaptará.