La transición de la cuna a la cama suele producirse entre los 18 meses y los 3 años. Los principales motivos son el crecimiento del niño, que ya no cabe en la cuna, y la seguridad, ya que comienza a trepar los barrotes para salir, haciendo la cuna peligrosa.
Algunos niños se adaptan con facilidad, mientras que para otros puede ser un cambio estresante. Generalmente, los primogénitos o hijos únicos lo viven con más dificultad que aquellos con hermanos mayores a quienes imitar.
Pasos recomendados para una transición exitosa:
- Espera a que el niño haya dejado el pañal para facilitar que suba y baje de la cama por la noche si necesita ir al baño.
- Involucra al niño en el proceso: veis juntos a elegir la cama y la nueva ropa de cama.
- Si es una cama heredada de un hermano mayor, coméntaselo. A los niños les encanta imitar a los mayores.
- Permite que participe en desmontar la cuna y montar la nueva cama.
- Coloca la cama en el mismo sitio donde estaba la cuna para mayor familiaridad.
- Transfiere todos los peluches, osos y mantas favoritas a la nueva cama.