Los neumáticos son el único punto de contacto entre tu coche y la carretera, por lo que mantener la presión adecuada es esencial para garantizar seguridad, rendimiento óptimo y mayor durabilidad. La presión recomendada por el fabricante suele estar entre 28 y 36 PSI en vehículos ligeros, pero consulta siempre el manual de tu coche para valores exactos. Verifica la presión al menos cada 15 días, incluyendo la rueda de repuesto.
Pasos para medir la presión de los neumáticos:
- Utiliza un manómetro preciso. Si no tienes uno, acude a una estación de servicio con máquina de aire y agua.
- En la estación, dirige tu coche a la zona de aire y agua.
- Estaciona, apaga el motor, activa el freno de mano y sal del vehículo.
- Retira el tapón de cada válvula (generalmente negro, en el centro de la llanta). Guárdalos en un lugar seguro para evitar perderlos.
- Toma la manguera de la máquina, insértala firmemente en la válvula de la primera rueda hasta el fondo. Escucharás un silbido de aire; es normal.
- Lee la presión en el manómetro de la máquina.
- Repite el proceso en todas las ruedas, incluyendo la de repuesto.
- Compara las lecturas con las recomendadas en el manual del fabricante o la pegatina en la puerta del conductor.
- Si la presión es baja, infla hasta el nivel correcto. Si es alta, desinfla con cuidado.
Consejo experto: Mide la presión en frío (sin circular previamente) para resultados precisos. Un mantenimiento regular previene averías y ahorra combustible.