Durante el otoño e invierno, logramos cualquier tarea con facilidad: planificar fiestas, compras escolares o regalos navideños. Sin embargo, con el calor del verano, la productividad se desploma. Un estudio revela que el 'cerebro de verano' es real y explica esta dificultad.
En una investigación de 2018 publicada en PLOS Medicine, el experto Joe Allen y su equipo analizaron a 44 estudiantes universitarios en Boston durante una ola de calor. La mitad vivía en dormitorios con aire acondicionado (temperatura media de 22 °C o 71 °F), mientras que la otra mitad estaba sin él (casi 27 °C o 80 °F).
Los participantes completaron dos cuestionarios diarios durante 12 días: uno evaluaba atención y velocidad de procesamiento; el otro, memoria de trabajo y velocidad cognitiva.
Los resultados fueron claros: los estudiantes sin aire acondicionado mostraron tiempos de reacción más lentos, un 13 % menos de rendimiento en pruebas de aritmética básica y casi un 10 % menos de respuestas correctas por minuto, comparados con sus compañeros, según Allen.
Estos datos respaldan un estudio de 2006 que halló una caída en el rendimiento laboral por encima de 21 °C (70 °F), con la temperatura óptima en 22 °C (72 °F).
"Todos pensamos que podemos compensarlo, pero la evidencia demuestra que la temperatura interior impacta drásticamente nuestra productividad y capacidad de aprendizaje", afirma Allen. Si sientes letargo en la oficina, considera ajustar el aire acondicionado.
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