En los últimos tiempos, hemos descubierto mejores prácticas para la limpieza del hogar. Por ejemplo, ¿sabías que es ideal lavar las toallas después de tres usos? Si se trata de toallas de microfibra, el proceso requiere cuidados especiales para evitar daños y prolongar su vida útil.
¿Qué es la microfibra?
La microfibra es una fibra sintética más delgada que el hilo convencional. La mayoría de las toallas de microfibra combinan poliéster y nailon, con hilos de menos de 10 micrómetros de diámetro, incluso más finos que la seda. Se utilizan en toallas de baño y limpieza por su rápida absorción y secado superior al algodón.
Aunque son ideales para secarnos tras un baño, un lavado inadecuado puede causar daños irreversibles.
Cómo lavar toallas de microfibra correctamente
Aunque parezca intuitivo meterlas en la lavadora y secadora, la microfibra exige un tratamiento específico para mantener su efectividad.
Usa siempre agua fría en la lavadora. Según expertos de Microfiberwholesale.com, el calor alto daña las fibras, pudiendo derretirlas. Esto cierra los espacios entre hilos, reduciendo la absorción de agua y humedad.
El daño puede ser imperceptible a simple vista. Para verificarlo, prueba absorbiendo un derrame de agua en una superficie dura: una toalla dañada solo desplaza el líquido.
Evita el suavizante de telas, ya que obstruye los poros de la microfibra, afectando su capacidad absorbente y de secado. Aunque huelan bien, no compensa el perjuicio.
Lava la microfibra por separado, sin algodón u otros tejidos que suelten pelusas. Limpia previamente la bandeja de pelusas de la secadora, ya que la microfibra las atrae fácilmente.