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7 Técnicas Efectivas para Calmar a los Niños sin Pantallas, Recomendadas por Expertos

Cuando mi hijo tenía 6 años, guardaba una cómoda debajo de su cama llena de "tesoros" para calmar sus emociones: una manta suave, una pelota e incluso una botella con purpurina y agua teñida de amarillo. ¡Las cosas más inesperadas pueden ser muy relajantes!

Para ofrecerte métodos probados y novedosos para tranquilizar a tu hijo sin recurrir a pantallas, consultamos a expertos en salud infantil, psicología y bienestar. Descubre sus estrategias más efectivas y da un giro positivo a tus rutinas diarias.

Según la científica del comportamiento: Sé un espejo

Aquí tienes una técnica para evitar que una pequeña inquietud derive en un berrinche mayor. "Cuando tu hijo exprese frustración, parafraséala", recomienda Robin Gurwitch, Ph.D., profesora de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Facultad de Medicina de la Universidad Duke. Si grita: "¡El profesor de matemáticas nos dio tanta tarea!", responde: "¡Muchas matemáticas esta noche!". Añade un refuerzo positivo: "Eres genial resolviendo problemas de mates y me encanta cómo perseveras cuando se complican. Estaré aquí si te atascas". Esta aproximación valida sus emociones, reduce la necesidad de escalar el enfado para captar tu atención, explica la Dra. Gurwitch.

Según la bloguera y exconsejera: Juega un juego mental

Si tu hijo llora desconsoladamente y no atiendes a razones, capta su foco con algo sorprendente, sugiere Amanda Rueter, exconsejera de salud mental y autora en MessyMotherhood.com. Apaga las luces, salta o susurra. Una vez atento, pídele nombrar cinco cosas azules o tres objetos que pueda tocar ahora. "Esto activa la parte lógica del cerebro en lugar de la emocional, promoviendo la calma", explica Rueter.

Según la instructora de yoga: Envía vibraciones positivas

Si el labio de tu bebé tiembla anunciando llanto, canta "om" mientras mantienes contacto visual y lo meces suavemente, aconseja Shakta Khalsa, fundadora de Radiant Child Yoga. O toma sus manos y haz círculos gentiles con sus brazos. Funciona también con niños mayores enseñándoles a unirse. El canto genera vibraciones que resuenan en el corazón, evocando paz; estudios confirman que reduce la actividad cerebral en áreas emocionales, según Khalsa.

Según la terapeuta: Dale un abrazo de mariposa

Los abrazos parentales son ideales, pero para momentos de separación, prueba el "abrazo de mariposa", propone Sonja Kromroy, terapeuta licenciada en ansiedad y trauma en Wild Tree Wellness, St. Paul. Pide a tu hijo simular soplar velas varias veces. Luego, cruza los brazos sobre el pecho, con yemas de dedos bajo las clavículas apuntando al cuello, entrelazando pulgares como el cuerpo de una mariposa. Cierra ojos y agita dedos alternando lados 6-8 veces mientras respira despacio. Repite hasta calmarse. "La estimulación bilateral fortalece redes cerebrales que mitigan la angustia", detalla Kromroy. Esta variante moderna ayuda incluso a niños traumatizados.

Según la instructora de yoga: Respira con el vientre

Decir "respira hondo" no basta; enséñale cómo. Para pequeños, usa un dedo como varita para "hacer burbujas". Para mayores, imagina la barriga como globo: inhala por nariz expandiéndola; exhala aplaudiendo. Levanta brazos en círculo para "llenarlo". La respiración diafragmática activa el sistema parasimpático, liberando CO2 y tensiones emocionales, explica Khalsa.

Según la acupunturista: Presiona el punto de calma

Si persiste el llanto tras cargarlo, aplica acupresión neonatal usada en UCI y emergencias, indica Alyssa Johnson, del Hospital Infantil Primary Children’s, Salt Lake City. Sigue la curva superior de la oreja hasta la muesca y masajea circularmente 5-10 seg. Luego, pliegue interno del codo hacia el cuerpo, 10-15 seg. Alterna lados hasta calmar. Libera bloqueos energéticos y endorfinas, según Johnson.

Según la psicóloga: Refréscalo suavemente

Una salpicadura de agua fría ayuda a bebés y pequeños, sugiere Ilana Luft, Ph.D., psicóloga en St. Louis Children's Hospital. Usa toallita húmeda fría o dedos mojados en su rostro. Reduce el ritmo cardíaco y respiratorio para inducir calma.