P: Mi hijo de 8 años no muestra interés en jugar béisbol. Mi esposo insiste en que, si no lo hace, no se desarrollará físicamente ni se integrará en otras actividades. Estoy dividido y no sé qué decidir.
R: Ambos tienen razón. Es fundamental respetar las preferencias de su hijo y no obligarlo a actividades que no desea, salvo en lo esencial: tareas escolares, responsabilidades en casa, trato respetuoso hacia los demás y normas de seguridad. Algunos niños adoran los deportes, otros el béisbol específicamente, y a otros simplemente no les atraen.
Sin embargo, su esposo acierta al destacar la importancia de motivar al niño a participar en actividades grupales y aprender a contribuir en equipo. Las actividades colectivas ofrecen enormes beneficios para el desarrollo personal y social.
Algunos niños son más tímidos o se sienten abrumados por el ruido y la intensidad; eso es normal. Ayúdelo a elegir algo que se ajuste a su personalidad.
¿Cómo equilibrar ambos enfoques? Empiece por hablar con su hijo. Explíquele que debe comprometerse con alguna actividad. Preparen juntos una lista de opciones deportivas y clubes que ambos padres aprueben, y pregúntenle cuál le atrae. Quizás no sea de deportes de equipo; el karate, natación o tenis podrían ser ideales. Si los deportes no le interesan, explore clubes de matemáticas, robótica o fotografía: las posibilidades son infinitas.
Una vez elegida una actividad —ya sea una temporada, un curso o un programa—, es clave completarla. Establezcan las reglas claras desde el inicio y ofrezcan apoyo constante. Así, aprenderá el valor del compromiso y cosechará beneficios a largo plazo.
Respondido por la Dra. Heather Wittenberg, psicóloga infantil con amplia experiencia en desarrollo emocional de niños.