Las causales para la separación legal varían según el estado, pero muchas son comunes en todo Estados Unidos.
Motivos comunes para la separación legal
Conocer estas causales te ayudará a preparar tu caso, agilizar el trámite y avanzar hacia el divorcio. Aunque no todas aplican en todos los estados, sirven como base para tu defensa.
- Adulterio: Tu cónyuge ha mantenido una relación extramatrimonial.
- Encarcelamiento: Tu cónyuge ha sido condenado a prisión por un período determinado (varía por estado).
- Consanguinidad: Descubres un parentesco cercano tras el matrimonio.
- Bigamia: Tu cónyuge aún está casado legalmente, por no disolver el vínculo previo o por engaño.
- Mente enferma: Tu cónyuge no estaba en pleno uso de facultades mentales al casarse (ej. intoxicación) o padece una enfermedad que impide el matrimonio.
- Descuido: Tu cónyuge no contribuye al sostenimiento familiar.
- Deserción: Tu cónyuge te abandona sin intención de regresar.
- Violencia doméstica: Daños o amenazas físicos, emocionales o sexuales contra el cónyuge.
- Fraude: El matrimonio se contrajo por motivos fraudulentos, como inmigración o ganancia económica.
- Impotencia: Tu cónyuge es incapaz de procrear y deseas tener hijos.
- Incapacidad física: Tu cónyuge no puede o no quiere mantener relaciones sexuales.
- Enfermedad de transmisión sexual: Tu cónyuge te contagia una ETS, intencionalmente o no.
- Comportamiento irrazonable: Conducta intolerable que hace imposible la convivencia (evaluada caso por caso en algunos estados).
Tu estado y la separación legal
Consulta las causales específicas de tu estado contactando a un abogado, el sistema judicial o buscando en internet "separación legal [tu estado]".
Preparar tu defensa
Frente al juez, presenta pruebas sólidas de la causal alegada. Reúne documentos relevantes: órdenes de restricción por violencia doméstica, facturas o fotos de adulterio, informes médicos para causas mentales o físicas. Un abogado especializado en derecho familiar fortalecerá tu caso, especialmente si hay desacuerdo con tu cónyuge.
Separarte es un paso difícil, pero si tu bienestar está en riesgo, es legítimo. Mantén la fortaleza y busca asesoría profesional.