¿Cuándo fue la última vez que limpiaste a fondo tu lavavajillas? ¿Esta semana? ¿Hace unos meses? ¿Nunca? Es común pensar: "¿Para qué limpiar el lavavajillas si su función es lavar los platos?" Sin embargo, este electrodoméstico acumula suciedad con el uso y requiere mantenimiento regular para funcionar óptimamente.
Aquí te explicamos todo lo esencial para mantenerlo en perfectas condiciones.
¿Por qué limpiar tu lavavajillas regularmente?
Restos de comida, residuos de detergente y suciedad se acumulan en filtros, grietas y brazos rociadores. Sin limpieza periódica, tus platos se lavan con agua contaminada, lo que reduce la eficacia del aparato.
Además, la acumulación puede causar obstrucciones graves, aumentando el riesgo de averías costosas. Evita reparaciones innecesarias con un mantenimiento preventivo.
Cómo limpiar tu lavavajillas paso a paso
Desmonta el filtro, cestas, rejillas y piezas removibles. Sumérgelas en una tina con agua tibia y 1 taza de vinagre blanco destilado durante 30 minutos. El ácido del vinagre disuelve la suciedad eficazmente.
Mientras remojan, limpia las paredes interiores y brazos rociadores con una toallita desinfectante o papel húmedo para eliminar residuos.
Ejecuta dos ciclos calientes en vacío: en el primero, coloca un recipiente con 1 taza de vinagre en la base; en el segundo, espolvorea 1 taza de bicarbonato de sodio. Finaliza limpiando de nuevo las superficies para verificar resultados.
¿Cada cuánto limpiar el lavavajillas?
Realiza una limpieza profunda cada 4-6 semanas. Semanalmente, inspecciona y elimina acumulaciones visibles para mantenerlo impecable.
Alternativas sin vinagre
Si prefieres un método más suave, sustituye el vinagre por 1 taza de jugo de limón en un ciclo caliente. Deja un agradable aroma cítrico en tu electrodoméstico.