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4 formas sencillas de reducir el estrés navideño y disfrutar con tus seres queridos

4 formas sencillas de reducir el estrés navideño y disfrutar con tus seres queridos

Reunirse alrededor de un fuego acogedor, saborear una taza de chocolate caliente y escuchar villancicos favoritos crea momentos inolvidables. Sin embargo, las fiestas también traen preocupaciones: el regalo perfecto para la suegra, el peso ganado en la fiesta de empresa o que todo salga impecable en Navidad.

"Las fiestas generan ansiedad, tristeza y miedo en muchas mujeres, sobre todo tras un año estresante", explica la psicoterapeuta Kara Hoppe, LMFT. Presiones como complacer a todos, tensiones familiares o fingir alegría agotan, atrapándonos en rumiaciones sobre el pasado o el futuro.

Afortunadamente, Hoppe recomienda el autocuidado: "Solo toma un momento y no decepciona a nadie. Fortalece tu empoderamiento y te ayuda a enfocarte en lo esencial: el tiempo con seres queridos".

Descubre cómo esquivar los principales sabotajes a la felicidad navideña para ganar paz, relajación y alegría.

Presión: "Tengo que hacer felices a todos"

Tu tía y hermana interfieren en el menú navideño, pero como pacificadora familiar, evitas conflictos. "Decir 'sí' a otros es decir 'no' a ti misma", advierte la psicoterapeuta Daniela Tempesta, estrategia aprendida en la infancia.

Impulsor de alegría: Toma un P.A.U.S.E. para la serenidad. Repite: "Pospón la acción hasta que surja la serenidad". Inhala contando hasta 4, retiene 4, exhala 4. Esto calma el estrés y te da valor para límites como: "Gracias, pero la cena está planeada; te aviso si necesito ayuda".

Presión: "Todo tiene que ser perfecto"

Enciendes las luces navideñas, pero un fusible salta, decepcionando a los niños. "El perfeccionismo es una trampa de autocrítica", dice Tempesta.

Impulsor de alegría: Recuerda percances memorables. Piensa en Navidades imperfectas, como galletas sin azúcar que derivaron en malvaviscos. "Todos ríen y crean planes B", recuerda Tempesta. Los errores fomentan risas y momentos significativos.

Presión: "Me veo peor este año"

Tu vestido de fiesta queda ceñido tras dos años. "Todos notarán mi peso", piensas, generando ansiedad.

Impulsor de alegría: Combate la inseguridad con gratitud. "En vacaciones, la presión por lucir bien aumenta", confirma Hoppe. Escribe en una nota tres maravillas de tu cuerpo (ej. piernas para caminatas, brazos para abrazos). Léela diario: "Lo importante es sentirte bien en él".

Presión: "Debería ser más feliz"

Es la "época más maravillosa", pero pérdidas, duelo o traumas intensifican el dolor, sumado a culpa por no estar alegre. Pensamientos como "Siempre seré triste aquí" o fingir optimismo empeoran todo, según Tempesta.