¿Qué piensan realmente las víctimas de abuso sobre sí mismas y el mundo?
Según un metaanálisis reciente de Pilkington y colegas, publicado en la edición de septiembre/octubre de 2021 en Clinical Psychology & Psychotherapy, la victimización y la perpetración de violencia en la pareja íntima se asocian con esquemas desadaptativos en tres dominios clave: autonomía deteriorada, orientación hacia los demás y desconexión/rechazo.
Antes de profundizar en el estudio, definamos los esquemas desadaptativos.
¿Qué son los esquemas desadaptativos?
Los esquemas son estructuras mentales que nos permiten anticipar y procesar información de manera rápida.
Por ejemplo, tienes un esquema sobre lo que esperar en una cafetería, bar u oficina de correos. En la oficina de correos, no anticipas que te ofrezcan una cerveza; si ocurriera, lo verías como anómalo.
Cuando estos esquemas son erróneos o problemáticos, se llaman esquemas desadaptativos: patrones disfuncionales de percepciones, recuerdos, emociones, pensamientos y sensaciones sobre uno mismo y el mundo. Se forman en la niñez o adolescencia ante necesidades emocionales insatisfechas, como aceptación, autonomía o seguridad.
Los esquemas adaptativos facilitan respuestas eficaces; los desadaptativos nos desorientan. Pueden haber sido útiles temporalmente, como en un niño abusado que desarrolla desconfianza hacia los demás para sobrevivir, pero en la adultez se vuelven disfuncionales, generando paranoia o aislamiento.
Los 18 esquemas desadaptativos
Se identifican 18 esquemas en cinco dominios (ver Tabla 1):
1. Límites deteriorados (2 esquemas): derecho/grandiosidad y autocontrol insuficiente. Asociados a entornos permisivos o indulgentes.
2. Orientación al otro (3 esquemas): subyugación, autosacrificio y búsqueda de aprobación. De entornos con aceptación condicional.
3. Autonomía y desempeño deteriorados (4 esquemas): dependencia/incompetencia, vulnerabilidad al daño, involucramiento/ego no desarrollado y fracaso. Impiden independencia y éxito.
4. Inhibición y vigilancia excesiva (4 esquemas): negatividad/pesimismo, punibilidad, inhibición emocional e hipercrítica. De entornos sombríos y punitivos.
5. Desconexión y rechazo (5 esquemas): abandono/inestabilidad, desconfianza/abuso, privación emocional, deficiencia/vergüenza e aislamiento social. Ante violaciones de seguridad y aceptación.
Estudio sobre esquemas y violencia de pareja íntima
El metaanálisis de Pilkington et al. analizó nueve estudios con 2145 participantes (80-435 por estudio; edades 19-42 años). Seis con solo mujeres, uno solo hombres y dos mixtos. Principalmente correlacionales, realizados en EE.UU., Turquía, Francia e Irán.
Resultados: Asociaciones pequeñas a medianas entre victimización y autonomía deteriorada, orientación al otro y desconexión/rechazo (esta última más fuerte: r=0,42, IC 95% [0,16, 0,62]). Esquemas específicos: desconfianza/abuso y vulnerabilidad al daño.
Para perpetración, datos insuficientes para metaanálisis, pero correlaciones con desconfianza/abuso (r=0,22-0,41 en Hassija et al. y LaMotte et al.).
¿Qué creen realmente las víctimas de abuso?
La victimización correlaciona más con desconexión/rechazo: víctimas se sienten inseguras, no aceptadas ni amadas, temen manipulación o abandono. Paradójicamente, atrae relaciones abusivas que "confirman" estas creencias distorsionadas.
Autonomía deteriorada explica dificultad para salir: falta confianza en sobrevivir solas en un mundo peligroso.
Orientación al otro: priorizan necesidades ajenas por aprobación, ignorando las suyas y evitando asertividad.
Hay esperanza: la terapia de esquemas ayuda a desafiar estos patrones.