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Causas históricas y científicas de la alta sensibilidad: de la histeria victoriana a la SPS moderna

Causas históricas y científicas de la alta sensibilidad: de la histeria victoriana a la SPS moderna

Si la histérica victoriana y la persona altamente sensible (PAS) actual comparten detonadores y experiencias de abrumamiento similares, ¿qué explica su sensibilidad extrema a estímulos sensoriales y emocionales? ¿Cuáles son las verdaderas causas detrás de estas narrativas psicológicas?

En la era victoriana, los médicos atribuían la histeria femenina a una mayor circulación capilar, sensibilidad nerviosa y propensión emocional. Esta constitución biológica se consideraba el origen perfecto de la enfermedad.

Un médico, siguiendo a sus predecesores, destacaba el mayor desarrollo capilar y la sensibilidad nerviosa en las mujeres. Otros expertos señalaban que ver o recordar un objeto desencadenaba emociones inmediatas que, al viajar por los nervios simpáticos, provocaban dolencias físicas. Las mujeres, por naturaleza más emocionales y nerviosas, eran vistas como inherentemente sensibles y propensas a la angustia.

Hoy, la sensibilidad al procesamiento sensorial (SPS) se entiende como una característica innata del sistema nervioso, similar a la histeria en su época. Investigaciones recientes la vinculan a factores epigenéticos, genéticos y ambientales.

Si genes y entornos determinan esta susceptibilidad en el 15-20% de la población, surge la pregunta: ¿qué genes y entornos específicos la provocan?

El rol de los genes en la alta sensibilidad

Durante la última década, investigadores buscan genes responsables de la sensibilidad, sin consenso aún.

Belsky y Pluess analizaron interacciones gen-ambiente, concluyendo que múltiples alelos de plasticidad aumentan la susceptibilidad. Acevedo et al. estudiaron el alelo S del transportador de serotonina, sugiriendo su implicación. Homberg apunta a la 5-HTTLPR, pero exige más estudios.

En 2020, Licht et al. descartaron la asociación con serotonina. Desde su descubrimiento en los 90, coincidente con los trabajos de Elaine Aron sobre PAS, el debate persiste sobre la genética de la sensibilidad ambiental.

El impacto de los factores ambientales

Si la SPS es epigenética, el entorno infantil modula la expresión genética. La crianza y dinámicas familiares son clave, a diferencia de la literatura histérica del siglo XIX.

Las personas con SPS prosperan en entornos emocionalmente sintonizados, pero sufren en los no solidarios. Una predisposición genética con infancia positiva mantiene la sensibilidad sin riesgos añadidos como ansiedad o depresión.

Entornos de apoyo fomentan regulación emocional: autoconciencia, autocontrol y calma ante emociones intensas. No suprimen la sensibilidad innata, sino que proveen herramientas para gestionarla en la adultez.

Lecturas esenciales sobre la Persona Altamente Sensible

Sensibilidad y género

El aprendizaje ambiental influye en la sensibilidad, donde el género interactúa como en la histeria. Sin embargo, estudios actuales confirman que no hay sesgo de género en PAS: afecta por igual a hombres y mujeres, con 15-20% de prevalencia equitativa en niños.

Expectativas de género occidentales modulan su expresión: un niño condicionado contra el llanto puede reprimir emociones. Mujeres podrían puntuar más alto por menor estigma en la sensibilidad masculina.

Aunque histeria y PAS comparten catalizadores y crisis, la alta sensibilidad enfatiza no solo el sistema nervioso, sino crianza y clima emocional infantil.