Diciembre ha llegado, trayendo el espíritu navideño con villancicos, compras de regalos y chocolate caliente junto al fuego. Nuestros hijos, por su parte, aguardan emocionados la visita de Papá Noel y los regalos bajo el árbol en Navidad.
El mito de Papá Noel se origina en San Nicolás, un monje real nacido alrededor del 280 d.C. en la actual Turquía, conocido por su generosidad con los pobres. En el siglo XVI, en Inglaterra bajo Enrique VIII, en EE.UU. surgió 'Papá Noel' como un hombre robusto con túnica roja forrada de piel. Estos personajes se fusionaron, dando vida al Papá Noel moderno, popular en la cultura cristiana occidental y más allá.
En nuestra casa, sin ser particularmente religiosos pese a raíces católicas, Papá Noel es el protagonista cada diciembre. Mis hijos de 3 y 6 años están extasiados: le escriben cartas y hornean galletas para él y zanahorias para sus renos.
¿Cómo creen que un hombre recorre el mundo en una noche con renos voladores? A pesar de películas realistas, los niños son escépticos. Tras ver March of the Penguins, muchos dudaron de su realidad, atribuyéndola a efectos especiales (Woolley y Ghossainy, 2013). En estudios sobre cuentos, solo el 30% de niños de 3-5 años creyó en eventos realistas (Woolley y Cox, 2007).
Los niños no creen todo lo que ven, pero factores como el testimonio —lo que les dicen adultos de confianza— influyen. Padres y familiares afirman que Papá Noel es real, a diferencia de personajes ficticios como Peter Rabbit o Harry Potter. Los niños creen más si los padres respaldan la historia, ya que estos son fuentes fiables.
La evidencia física también convence: huellas, regalos y dulces la mañana de Navidad. Estudios muestran que niños y adultos creen más ante pruebas visuales (Woolley, Boerger y Markman, 2004). Padres invierten en perpetuar el mito, y ver 'Papás Noeles' en centros comerciales refuerza la fe (Goldstein y Woolley, 2016).
Entre los 5 y 8 años, el pensamiento mágico es normal: creen en el Conejo de Pascua, Hada de los Dientes o leyendas similares. Papá Noel encaja perfectamente, respaldado por testimonios y pruebas.
Alrededor de los 7-8 años, cuestionan imposibilidades físicas (Shtulman y Yoo, 2015). Descubren la verdad solos, con reacciones positivas (Anderson y Prentice, 1994). No hay evidencia de trauma o desconfianza parental; algunos ni lo revelan para preservar la magia.
El pensamiento mágico persiste en adultos: 45% en EE.UU. cree en fantasmas o extraterrestres. Disfruta la magia navideña, sin importar la edad.