El martes, Statistics Korea publicó un informe que revela que la tasa de fertilidad total (TFT) de Corea del Sur cayó a 0,81 en 2021. Esta cifra por debajo de 1 indica que la mayoría de las parejas optan por un solo hijo, mientras que una proporción significativa de jóvenes renuncia por completo a la paternidad. Para contextualizar, la TFT de Corea del Sur es menos de la mitad que la de Estados Unidos (1,64). Según proyecciones de la ONU, si las tendencias persisten, la población del país en 2100 será menos de un tercio de la actual. A pesar de políticas pronatalistas del gobierno, como incentivos en efectivo para nuevos padres, la fertilidad sigue disminuyendo año tras año.
¿Por qué desciende tan drásticamente la fertilidad en Corea del Sur?
Estudios expertos señalan que el núcleo del problema radica en el elevado costo del cuidado infantil. Influenciados por valores confucianos, los coreanos priorizan la educación como vía principal al éxito social y económico, generando una "fiebre educativa".
Los padres invierten masivamente en hagwons (centros privados de tutoría) para que sus hijos destaquen en materias como coreano, inglés, matemáticas, artes y más. Estos servicios son extremadamente caros, elevando los gastos de crianza y llevando a muchas familias a limitarse a un hijo o evitar la maternidad.
Otra causa clave son los altos precios de la vivienda. Corea del Sur ostenta uno de los mercados inmobiliarios más caros del mundo, con subidas recientes espectaculares. Investigaciones confirman que en zonas de vivienda costosa, las mujeres retrasan la maternidad, desviando recursos hacia pagos hipotecarios en detrimento de gastos en hijos.
La tercera razón es la incertidumbre económica entre jóvenes. Tras la crisis asiática de 1997, proliferó el empleo precario y temporal, complicando la transición a estabilidad laboral. Esto retrasa matrimonios —y la fertilidad, mayoritariamente postmatrimonial— o los evita. Incluso parejas casadas posponen hijos ante inestabilidad financiera.
En resumen, perspectivas económicas deterioradas, vivienda inaccesible y costos infantiles disparados crean la "tormenta perfecta" para esta crisis demográfica.
En vez de medidas cortoplacistas como bonos temporales, el gobierno debería priorizar un plan a largo plazo: invertir en guarderías asequibles de calidad y aumentar la oferta de vivienda económica. Estas estrategias podrían revertir la tendencia y mitigar el envejecimiento poblacional.