EsHowto >> Relaciones Familiares >> Niños

Cómo ayudar a niños preescolares a gestionar emociones y prevenir berrinches: Guía experta

Los niños preescolares parecen más grandes que los bebés, pero pese a su vocabulario en expansión y creciente independencia, aún se sienten abrumados por emociones intensas como la ira, la tristeza, el miedo o la ansiedad. "Su cerebro crece a un ritmo acelerado, pero las emociones no siempre van al mismo paso", explica Katie Hurley, psicoterapeuta infantil y autora de The Happy Kid Handbook: How to Raise Joyful Children in a Stressful World.

Sin embargo, aprender a estabilizarse emocionalmente trae grandes beneficios. Investigadores de la Universidad Estatal de Arizona hallaron que los niños que manejan emociones difíciles son más resilientes y prestan mejor atención. Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Greensboro vinculó la regulación emocional infantil con el éxito académico futuro, como mejores calificaciones en matemáticas y lectura.

Aquí te mostramos estrategias probadas para ayudar a tu hijo preescolar a gestionar emociones y evitar berrinches.

Ayúdalo a identificar y nombrar sentimientos

Los niños sienten las emociones de forma física —un nudo en el estómago, puños cerrados o lágrimas incontrolables—, pero no siempre saben qué significan. "Cuando tu hijo viva una emoción intensa, nómbrala", aconseja Lauren Knickerbocker, Ph.D., profesora asistente clínica en el Centro de Estudios Infantiles de NYU Langone. Di algo como: "Estás triste porque la abuela se va, ¿verdad?" o "Estás frustrado porque se cayó tu torre de Lego". Nombrarlas, explica la Dra. Knickerbocker, las hace menos aterradoras y ayuda a los niños a responder de manera más adecuada.

Enseña con el ejemplo

Tu forma de reaccionar ante emociones negativas modela el comportamiento de tu hijo. "Enseñamos a los niños cómo manejar miedo, ira y estrés a través de nuestras acciones", dice Sarah C. Bauer, M.D., pediatra del desarrollo y comportamiento en Ann & Robert H. Lurie Children's Hospital of Chicago. Tu hijo te observa en busca de pistas, y tu respuesta al estrés —ya sea gritando al entrenador de T-ball o expresándote con calma— puede guiar sus reacciones futuras.

Reflexiona si tus respuestas son las que deseas ver en él y actúa en consecuencia. Si fallas, úsalo como lección. Por ejemplo, si gritas a un conductor imprudente: "Me enojé con ese auto. Voy a respirar hondo para calmarme". Explícale que está bien sentirse mal: "Estoy triste porque la abuela se fue" o "Me frustré la semana pasada con ese grifo goteante, como tú".

Usa libros y apps educativas

Lee libros infantiles sobre manejo emocional. "Ver las emociones desde la perspectiva de un personaje permite procesarlas con seguridad", dice Hurley. Recomienda Tiger and the Temper Tantrum de Vivian French o When Sophie Gets Angry—Really, Really Angry... de Molly Bang para la frustración; Sheila Rae, la valiente de Kevin Henkes o Wemberly Worried para miedos y preocupaciones.

Prueba la app Stop, Breathe & Think Kids: juegos de mindfulness que aclaran la mente, mejoran el foco, reducen emociones negativas y facilitan el sueño. Incluye pegatinas por completar actividades, control emocional con emojis y técnicas de respiración profunda.

Adáptate a las necesidades de tu hijo

Cada niño preescolar es único al manejar emociones. Algunos se calman con un abrazo; otros, corriendo afuera. Su antídoto para la frustración puede diferir de cómo tú manejas el nerviosismo.

Empieza sugiriendo opciones, dice la Dra. Knickerbocker: "Cuando me siento mal, abrazar al perrito me ayuda. ¿Lo intentas?" o "Hacer burbujas afuera podría calmar ese enojo". Anímalo a encontrar sus soluciones una vez pasada la crisis emocional; no absorbe lecciones en pleno berrinche.

Cuando esté calmado, pregúntale qué le habría ayudado o qué probará la próxima vez. Con el tiempo, estas estrategias se integrarán en su respuesta emocional, evolucionando de abrazos a los 4 años a yoga a los 14.