Ya sea que viva en Florida, Nuevo México o la costa de Nueva Jersey, la seguridad acuática es esencial. Aprender a nadar es una habilidad vital a cualquier edad, desde los 2 hasta los 92 años. ¿Por qué? Porque las destrezas básicas de supervivencia en el agua reducen significativamente el riesgo de ahogamiento y pueden salvar vidas. Pero, ¿es seguro inscribir a su hijo en clases de natación en plena pandemia? Los expertos de la Academia Americana de Pediatría (AAP) afirman que sí. La Dra. Phyllis Agran, de la AAP, recomienda lecciones de natación para niños, incluso si no están vacunados contra el COVID-19.
"Nadar es una excelente actividad familiar", señala. "Proporciona ejercicio saludable y enseña habilidades salvavidas. La AAP promueve la seguridad en el agua y las clases de natación como protección contra el ahogamiento. Aunque no hay vacuna disponible para niños pequeños, se pueden tomar precauciones para minimizar el riesgo de exposición al COVID-19 durante las clases".
Aquí le explicamos todo lo esencial para inscribir a su hijo: desde la edad ideal hasta qué buscar en un programa.
¿Cuándo debe empezar su hijo a aprender a nadar?
Los niños se desarrollan a ritmos distintos, pero la AAP recomienda clases de natación a partir de 1 año. Estudios recientes indican que estas lecciones, junto con habilidades de supervivencia acuática, reducen el riesgo de ahogamiento. Las clases parentales son ideales para introducir hábitos de seguridad desde los 12 meses y preparar para nadar independientemente alrededor de los 4 años. A esa edad, la mayoría aprende a flotar, pisar agua y salir de la piscina. Hacia los 5-6 años, dominan el estilo crol.
"Si su hijo aún no ha empezado, ahora es el momento", enfatiza la AAP.
Sin embargo, no se recomiendan clases para bebés menores de 1 año. No hay evidencia de que reduzcan el ahogamiento, y sus movimientos reflejos no les permiten mantener la cabeza fuera del agua, lo que representa un riesgo respiratorio. Espere hasta los 12 meses.
Beneficios de las clases de natación tempranas
Además de la seguridad, las lecciones ofrecen múltiples ventajas:
- Mejora la salud cardiovascular
- Fortalecimiento de la capacidad pulmonar
- Desarrollo muscular
- Perfeccionamiento de habilidades motoras finas
- Apoyo a la digestión
- Mejora de la concentración y memoria
- Reducción del estrés
Proporcionan ejercicio regular, potenciando flexibilidad, resistencia, equilibrio y sueño.
¿Qué buscar en clases de natación?
¡Excelente decisión! Las lecciones reducen el riesgo de ahogamiento en un 88% y salvan vidas, ya que es la segunda causa principal de muerte por lesiones en niños de 0-17 años. La Dra. Molly O'Shea, pediatra de Goldfish Swim Schools, afirma: "Incluso con COVID, son seguras. El virus no sobrevive en piscinas bien mantenidas, y con personal vacunado, el riesgo es mínimo".
Para elegir bien, considere:
Experiencia
Los instructores deben estar certificados por programas nacionales reconocidos, con experiencia en niños pequeños. Exija salvavidas con certificación en primeros auxilios y RCP vigente, según la AAP.
Consistencia
Opte por clases regulares, idealmente semanales, para maximizar el progreso.
Entorno adecuado
El agua debe estar a 87-94°F (30-34°C) para niños de 3 años o menos, evitando hipotermia. Mantenga equilibrio químico, con cloro adecuado, ya que los pequeños ingieren o inhalan agua.
Participación parental
Busque programas con interacción de padres, especialmente para menores. "Ayuda a practicar en casa", dice la AAP. Si no puede participar, elija clases individuales.
Seguridad general
Las mejores clases enseñan a no nadar solos, pedir permiso antes de entrar al agua y respetar su poder. Incluyen protocolos para emergencias inesperadas.