Acabo de gastar 70 dólares en un par de zapatos para mi hijo pequeño. No recuerdo la última vez que invertí 15 dólares en mí misma, salvo para recargar mi tarjeta de Starbucks, que se ha convertido en una necesidad diaria. ¿Cómo llegué a esto yo, una bloguera experta en vida frugal?
Todo se reduce al tiempo. Como madre de dos hijos, ya no dispongo de horas para buscar zapatos baratos, cómodos y que gusten a mi pequeño. He perdido incontables horas cazando ofertas y dinero en pares que rechazó. Llegamos a cero zapatos, así que compré los primeros que no provocaron llanto. Valieron cada centavo.
Esto me llevó a reflexionar sobre cómo ha aumentado mi gasto con dos hijos.
Tras el primer hijo, era estricta: cupones, comidas económicas sin carne y pañales de tela. Me sorprendía quejas sobre el costo de los niños y presumía de mi control presupuestario. Con el segundo, todo cambió. Ahora entiendo que no son los niños caros, sino el tiempo que consume su cuidado lo que eleva los gastos.
Con varios hijos, el tiempo se dedica íntegramente a ellos. Atender a uno implica que el otro necesita algo. Dos meses después del segundo nacimiento, aún no sigo mi presupuesto semanal. Estas son las 7 razones por las que un segundo bebé alteró mis finanzas.
1. Café. Mi "dinero para diversión" ahora va a café. Con un hijo, preparaba bebidas caseras. Ahora, el tiempo extra es para ir al baño sola o hacer café. Starbucks es mi recompensa por salir con dos niños sin crisis.
2. Fin al bricolaje. Proyectos DIY ahorraban dinero y eran divertidos con un hijo. Ahora, regalos Pinterest son imposibles; opto por tarjetas regalo o "cupones de experiencias". Mi esposo recibe cupones porque no hay tiempo para compras personalizadas.
3. Cupones imposibles. Recortarlos consume tiempo que no tengo con dos niños. Antes no entendía a quienes lo decían; ahora, cualquier rato libre es para descansar, no para cupones.
4. Comidas preparadas, un salvavidas. Las precocinadas caras eran un derroche; ahora salvan las horas caóticas de 5-7 pm. Entiendo por qué el arroz microondas es un lujo: el tiempo es oro.
5. Vino. Café por la mañana, vino por la noche. Tras meses sin alcohol, gasto poco, pero las compras extras semanales suman.
6. Ropa de gimnasia. No voy al gym, pero necesito prendas elásticas postparto. Correr tras un niño cuenta como ejercicio, ¿verdad?
7. Compras exprés. Sin tiempo para comparar precios, agrego "golosinas" para entretener al pequeño. Ahora asocia compras con premios.
Sé que esta etapa pasará. Pronto, mis hijos serán independientes y quizás gaste en llenar ese vacío. La paternidad siempre tiene sus costos, pero vale la pena.