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Cómo enseñar a un niño a tener paciencia

La paciencia es una cualidad que los niños no suelen manejar bien. Lo normal en los pequeños es pedir algo y esperar recibirlo "aquí y ahora". Sin embargo, es muy importante educar a los niños el valor de la paciencia para integrarlo en su día a día lo antes posible, puesto que en la adultez esta es una cualidad que necesitarán para afrontar la vida. Lo más sencillo es introducir la paciencia a través del juego y los ejemplos. En unComo te damos algunas pautas muy sencillas y útiles para enseñar a un niño a tener paciencia.

Pasos a seguir: 1

Puedes enseñar a un niño a tener paciencia, con el ejemplo. Imagina que estás en la cola del supermercado y hay mucha gente, podrías adoptar la actitud de queja, de negatividad, de ir con prisas y de nerviosismo. O bien, puedes adoptar otra actitud mucho más constructiva: ser positivo, decirle al pequeño que en poco tiempo terminará la cola y podréis ir juntos al parque o a realizar una actividad que le guste al pequeño.

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También podemos enseñar al niño a tener paciencia a través del juego: puedes enseñarle a esperar su turno. Imagina que tenéis un juego donde cada parte interviene por orden y hay que esperar el turno de cada uno. Si tu hijo se divierte, entenderá más fácilmente que tiene que esperar su turno para volver a jugar con sus papás y seguir divirtiéndose.

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Si vais a viajar en avión, lo normal es que tengáis largas esperas en el aeropuerto o en el propio avión. En estos casos, para enseñar a un niño a ser más paciente, puedes llevarte juegos que lo entretengan y le diviertan para que la espera se le haga más breve y sobre todo, para que vea que las esperas no tienen por qué ser aburridas, sino que también puede divertirse.

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Una manera muy didáctica de enseñar a un niño a tener paciencia es a través de los cuentos. Puedes dedicar unos minutos al día a contarle un cuento donde a los personajes que son pacientes les ocurren cosas buenas, para que entienda que las personas con esta cualidad tienen su recompensa y que merece la pena ser paciente.

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La causa y consecuencia suele ser muy efectiva entre los más pequeños. Esto significa que cuando tu pequeño se ponga nervioso porque está reclamando a su papá o a su mamá y este no atiende a su llamada porque en ese momento no puede o porque esté haciendo otra tarea más importante, el papá o la mamá deben explicarle que tiene que tener paciencia, que en unos minutos estará con él. Pasados esos minutos, el padre o la madre pueden darle una recompensa al pequeño si este ha cumplido con el objetivo de esperar contento, así entenderá que tener paciencia tiene su recompensa.

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Otra de las maneras más educativas de enseñar a tener paciencia a los niños es a través de las rutinas. Normalmente y esto es más efectivo entre los niños más pequeños, cuando en un hogar se establecen rutinas, los niños son menos proclives a ser impacientes, de tal manera que saben que después de jugar con sus papás, vendrá el baño que suele durar unos minutos y que tras el baño, vendrá la cena y el biberón. Si educamos al pequeño en unas rutinas bien implementadas, obtendremos niños más pacientes.