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Cómo enseñar a un niño a defenderse

A veces confundimos defensa con violencia, dos conceptos que no tienen nada que ver. Cuando nos sentimos agredidos, sea física o verbalmente, tenemos derecho a réplica, a defender nuestro honor, nuestra integridad y dignidad. Al igual que en los adultos, entre los más pequeños suelen existir tensiones, disputas y peleas que pueden repercutir en el carácter de nuestro hijo. Si no quieres que tu pequeño desarrolle una personalidad introvertida, que no tenga dificultad alguna para poder relacionarse y que pueda mantener una óptima comunicación con los otros niños, lee con atención el siguiente artículo. En unComo.com te explicamos cómo enseñar a un niño a defenderse. Recuerda enseñarle los valores básicos a tu hijo y que la violencia no debe ocupar lugar en la defensa.

Pasos a seguir: 1

Por lo general, los más pequeños suelen ser más directos y a la vez más vulnerables. Las mofas y los apodos suelen ser frecuentes entre los niños, pero no son conscientes de el daño que pueden hacerse unos a otros. Este tipo de acciones pueden conducir a el conocido bullying o acoso escolar, que puede derivar a diversos problemas y trastornos en el desarrollo del menor y en la posterior edad adulta.

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Antes de tomar medidas como adultos -y siempre que el caso de pelea no sea consecuencia de un acoso- es necesario que los papás enseñen a sus hijos a devolver "el golpe", siempre sin violencia, y a encontrar su sitio. En definitiva, debemos procurar que los niños se hagan respetar entre sus iguales, pues tienen los mismos derechos.

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En primer lugar, debemos dejar que los niños expresen sus sentimientos y que no se sientan juzgados por parte de los adultos. Con una rutina tan activa, tendemos a darle poca importancia a lo que nos están explicando, a lo que les está afectando. Si bien es cierto que normalmente no tiene mucha importancia, en su pequeño mundo tiene mucha más dimensión y relevancia, así que deberemos escuchar al menor para poder aconsejarle mejor.

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Una vez que somos conscientes de aquello que está afectando al pequeño, debemos explicarle cómo defenderse. Para ello, y al tratarse de niños, deberemos dar respuestas claras y una pauta de conducta, para que el menor la absorba y la pueda repetir en distintas ocasiones. Para ello, deberemos analizar el problema del ataque.

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Los juegos. En muchísimas ocasiones ocurre que un niño no es bienvenido a un grupo de juego, le dejan fuera o no le ceden los juguetes, no quieren jugar con él, sea cual sea el motivo. En este caso, para ayudar a que el niño ocupe su sitio, es recomendable que los padres le animen a ser el primero. Que se den prisa en coger los juegos o que sean ellos quienes lideren el grupo será una buena herramienta para que el niño pueda ocupar un buen lugar dentro del juego. Olvídate de animarle a que cojan rabietas o que se hagan valer a través de la violencia.

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Otro problema que puede sufrir el crío, es que los demás le hagan el vacío o no encuentre su lugar dentro de un grupo de niños. En este caso, para defenderse de estos inconscientes ataques, permite que el niño tenga algo que pueda despertar el interés en los demás. Una cuerda, un balón, un invento o un juego nuevo llamará la atención de los otros niños, consiguiendo que tu hijo se sienta integrado.

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Cuando el problema es mayor y tu hijo se ve atacado por mofas e insultos de sus compañeros de colegio o amigos de juegos, debemos saber darle la importancia justa. Ni más ni menos. La mejor herramienta que puedes darle a tu hijo es que sepa entender que la ignorancia puede ser muy poderosa. Debe entender que todos sabéis que es muy molesto, pero que cuanto más caso haga a esas "tonterías", más querrán chincharle. A los niños les atraen las reacciones, por eso debes explicar a tu niño que deben procurar no notar su molestia.

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Por otro lado, y con el fin de que tu hijo se sienta mejor, debes explicarle que hay muchísima gente como él. Ponle ejemplos de famosos, te funcionará de maravilla. Busca personajes importantes, cantantes, futbolistas, presentadores de televisión..., que sean un poco gorditos, lleven gafas o tengan las orejas grandes. Normalizar las mofas ayudará a que el menor no se sienta tan mal y pueda defenderse de dichos ataques.

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Puede darse, también, que tu hijo se vea envuelto y acusado de algo que no ha hecho. Ante esto, debes enseñarle a plantarse ante los ataques y defenderse correctamente. Debes animar a que el niño tome el control de la situación, tenga seguridad e intente aclarar dichas acusaciones con firmeza y con diálogo. Estos pequeños actos de valentía reforzarán la conducta, la personalidad y el autoestima de tu pequeño.

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La implicación de los padres para ayudar a que el menor se sienta cómodo y rompa sus inseguridades y vergüenzas es fundamental. Jugar con ellos en sitios públicos para que los demás niños se sientan atraídos y acudan al juego o invitar a otros compañeros a casa para pasar una tarde divertida hará que el pequeño gane en seguridad.

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En caso de que los problemas de acoso sean mayores y el daño que se le está causando a tu hijo tenga dimensiones mayores deberás que tomar tú las riendas de la situación, y es que siempre deberás saber cómo reconocer el acoso escolar.

Habla con los tutores o directores del colegio, dialoga con los padres de los otros niños para que entiendan la situación, cámbialo de escuela o lleva a tu hijo a terapia si es necesario. Pon todas las medidas que estén en tu mano para que tu pequeño no sufra más acoso ni agresiones. Dale la fuerza e importancia necesaria, y conseguirás reforzar su autoestima.