EsHowto >> Relaciones Familiares >> Niños

¿Por qué nos aterrorizan tanto las arañas y serpientes? La ciencia del miedo explica

Con Halloween acercándose, muchos evocamos imágenes escalofriantes mientras decoramos casas con fantasmas y preparamos disfraces terroríficos. Mi hijo de 6 años, por ejemplo, está obsesionado con convertir nuestra casa en la más aterradora de octubre para sorprender a los vecinos.

El año pasado, la casa más espeluznante de la ciudad lucía una araña gigante cubriendo el techo, con ojos rojos que parecían seguirte y una red enorme. De su boca colgaba un muñeco ensangrentado simulando su última presa. Esta escena atrajo multitudes, fotos en redes y titulares locales.

¿Por qué nos aterrorizan tanto las arañas y serpientes? La ciencia del miedo explica

En mi laboratorio de Rutgers University, investigo el desarrollo del miedo y la ansiedad en bebés y niños pequeños. Para inducir miedo de forma segura, uso un coche teledirigido cubierto con una caja que soporta una araña de juguete gigante. Al avanzar, parece que la araña se abalanza, provocando huidas en bebés (y a veces en madres).

¿Por qué asustan tanto las arañas?

Algunos sugieren que son una amenaza real, pero esto es débil: de 38.000 especies de arañas, solo el 0,1-0,3% es peligroso para humanos (Maretić, 1987; Gerdes et al., 2009). Las picaduras rara vez mortales, incluso en Australia o Sudamérica (Forrester y Stanley, 2004).

Las serpientes son algo más riesgosas, pero mínimamente: en EE.UU., 13.000 mordeduras anuales, solo 6 fatales (CDC, 2016; Forrester et al., 2018; Conover, 2019). La mayoría de muertes globales en zonas rurales pobres (Alangode et al., 2020; OMS, 2021).

Aun así, saltamos ante ellas. ¿Por qué?

Una hipótesis evolutiva: serpientes y arañas fueron depredadores ancestrales de mamíferos, generando miedo innato. Mi investigación muestra que adultos, niños y bebés detectan serpientes/arañas más rápido en fotos que flores o ranas (LoBue, 2013). Pero detección rápida no implica miedo congénito.

En un estudio de posgrado, expuse niños pequeños a juguetes y animales vivos (serpiente, tarántula, hámster, pez beta). Contrariamente a la hipótesis, adoraron todos, pasando el doble de tiempo con animales que con juguetes (LoBue et al., 2013). El miedo vino de padres interviniendo.

¿Heredamos miedos de padres y cultura?

Quizá no genético, sino aprendido. Grabamos padres e hijos en una casa de reptiles de zoológico. Usan lenguaje negativo/threatening sobre serpientes/arañas vs. otros animales (Conrad et al., 2021). Esto fomenta miedos infantiles.

La cultura refuerza: películas como Aracnofobia, Anaconda o Serpientes en un avión; mitos bíblicos (serpiente del Edén, Medusa). Rara vez positivas en Occidente.

Otras culturas difieren: en China antigua, serpientes simbolizaban longevidad; en Egipto/India, divinidad (Nag Panchami). En Hong Kong, sopa de serpiente es delicia. ¿Quién teme su almuerzo?

En EE.UU., arañas/serpientes gigantes en Halloween asustan. Si padres temen, hijos heredan vía lenguaje, medios y cultura estos miedos básicos.