Los niños pequeños y preescolares son personas diminutas con emociones intensas. Su capacidad para gestionar sentimientos, entender la perspectiva ajena y resolver conflictos está en desarrollo inicial. Quizás hayas visto a tu hijo golpear a un hermano por no compartir o gritar a un amigo por no jugar "correctamente" al restaurante.
Antes de culparte, recuerda que a esta edad, golpear o morder no suele ser malintencionado. La agresividad es una fase normal y pasajera del desarrollo, impulsada por la curiosidad natural y la limitada habilidad lingüística.
¿Por qué los niños pequeños muestran comportamientos agresivos?
"Morder es común en la etapa oral, donde exploran el mundo con la boca", explica Patricia Mikell, subdirectora del Centro de Salud Mental Graham Windham Manhattan y terapeuta infantil en Nueva York. "También ejercen su independencia, y algunos expresan frustración golpeando".
La impulsividad natural y la dificultad para regular emociones explican estos hábitos, incluso en hijos de padres cariñosos. Algunos niños son más temperamentales, y otros imitan mordiscos juguetones de adultos. Pueden repetirlo si reciben refuerzo positivo, como ganar un juguete o risas.
¿Es bullying en preescolares?
La agresividad es más frecuente en grupos, como guarderías, donde surgen conflictos por juguetes, según Kurt Fischer, Ph.D., profesor de desarrollo humano en la Escuela de Graduados en Educación de Harvard. "Se convierte en 'habilidad social' instintiva".
Pero no es bullying. "El acoso requiere intención maliciosa repetida contra un objetivo específico con desequilibrio de poder. En pequeños, es conflicto, y perciben todo como 'a propósito'", aclara Eileen Kennedy-Moore, Ph.D., asesora de Parents y autora de Growing Friendships.
Estrategias para detener la agresividad
Equipa a tu hijo con herramientas para comunicarse y controlar impulsos mediante estos consejos expertos:
Muestra desaprobación inmediata. Di firme: "¡No! No golpeamos". Repite para reforzar.
Retíralo de la situación. Llévalo a un lugar tranquilo y explica que no se permite agredir. Ayuda a calmarse.
Bloquea el ataque. Detén la mano o cubre la boca suavemente para captar su atención.
Pide disculpas por él. Dirige su foco a la víctima, verifica su estado y discúlpate en voz alta. Fomenta empatía y habla con el otro padre.
Nunca golpees ni mordisquees. Transmite que la violencia no es aceptable.
Evita juegos agresivos. No incorpores golpes o mordidas. Reacciona con tristeza: "Eso duele, mamá". No rías.
Alienta el lenguaje. Enséñale palabras como "enojado" o gestos. Recompensa el uso verbal para reemplazar la agresión.
Ayuda a tu hijo en situaciones difíciles
Decodifica señales y enséñale respuestas:
Escucha activamente. Preescolares verbalizan quejas simples ("Me golpeó") o muestran miedo/enojo. Detecta patrones.
Usa palabras. Tras calmarlo, sugiere frases: "La próxima vez, di: 'Estaba usándolo'". Previene escaladas, según Dra. Kennedy-Moore.
Enseña respuestas asertivas. Usa juegos de roles con muñecos: "Me gustaría intentarlo". Practica turnos. Fomenta empatía en lo cotidiano: "Charley está triste, ¿cómo la ayudas?".